domingo, septiembre 21, 2008

Restaurante Globo, sabores del mundo


El viernes hicimos una cena de grupo y fuimos al Restaurante Globo, Sabores del Mundo. Teníamos ganas de ver a mucha gente y poco tiempo, para variar, así que nos reunimos. Además habíamos hecho los deberes y les habíamos traído a Anita y Sonia sus marcapáginas e imanes y estábamos deseando dárselos.


Del sitio tengo que darle las gracias a Sonia e Ignacio por decidirlo, me dijeron que el "Amaltea" no les había terminado de gustar, que tras leer sobre él, habían ido pero que la comida les pareció escasa y se quedaron con un poco de hambre, así que no tenían ganas de volver. Así que conocían un sitio que habían abierto nuevo, que estaba teniendo mucho éxito, que era muy chulo y lo podíamos probar, así que quedamos con Anita y María José también. Eva iba a venir, pero tenía a los niños y al final no pudo venirse, que hace tiempo que no veíamos.

El restaurante es muy moderno, con un diseño muy plano (rollo diseño nórdico), colores llamativos, sillas de diseño y lo
que me llamó la atención, nada más entrar es que tenían "Carta de agua", con diferentes botellas y en un frigorífico vi varias de diseño de cristal que no tengo en la colección, así que me puse muy contento.

El planteamiento del restaurante está muy bien, tienen una carta amplia y todos los platos tienen el mismo precio 5'95€. Tienes ensaladas sofisticadas, carnes, pastas, platos modernos, cocina innovadora a buen precio y las raciones son adecuadas, no te vas a saturar de comer, es justo, lo que es más desmedido es el tamaño de los postres que sin son el doble de lo normal.

Al principio de la cena el servicio no nos gustó demasiado, el sitio estaba lleno y mucha gente esperando y nos dio la sensación de que nos querían meter prisa, algo que me parece lo peor que se puede hacer a un cliente. Nosotros estábamos esperando a Nacho (el artista antes conocido como Ignacio, que ahora se ha vuelto más moderno, como dice Sonia), que entiendo que para el restaurante no es bueno, por eso habíamos pedido bebidas y pedimos entrantes para comprartir, que le estábamos haciendo gasto al restaurante de todos modos, como para que no hiciera falta dar sensación de prisa. Eso es lo malo que tengo que decir del sitio. Luego la cosa cambió mucho, imagino que se saturaron un poco y por eso se comportaron así, luego el restaurante se vació y su comportamiento cambió mucho, de hecho terminamos de muy buen rollo con nuestro camarero y el dueño del restaurante terminó haciéndome un regalo muy chulo.

Lo mejor es la comida, que es de lo que se trata, a todos nos encantó lo que nos pedimos, la verdad es que hay platos para todos los gustos. En mi caso me paetecía algo de verdura (¡Quien me ha visto y quien me ve!) y me pedí una musaka griega que estaba riquísima, Javi se pidió una carne que estaba super fresca, Anita se pidió un solomillo con queso y salsa de arándanos, Sonia un flamenquín relleno de marisco, Maria José un risotto de setas y Nacho una carne con salsa y jamón. Pero por los platos que pasaban por allí camino de otras mesas tienen mucho que ofrecer.

La comida es muy buena y la relación calidad precio hace que el sitio sea muy recomendable. Además presentan muy bien los platos, da gusto. Luego cuando el ritmo de gente bajó el ambiente cambió mucho y el sitio estaba de maravilla, más tranquilo y relajado, de hecho estuvimos hasta que cerró allí de cháchara. La cena fue deliciosa, tanto por la comida como por la compañía.
El final de la noche fue que le pregunté a una camarera si era posible que me vendieran algunas botellas de la carta pero sin abrir, que me las quería llevar para coleccionar. La chica me dijo que si, así que elegí un par de ellas y me dijo que luego me las llevaban a la mesa. Pero al momento vino el dueño del restaurante, me comentó que una de las que había elegido, un agua de Nueva Zelanda era una botella de plástico, no de cristal, aunque fuese de diseño no era cristal, que para colección siempre queda mejor en cristal. Así que me acompañó a ver todas las que tenían de vidrio y me las enseñó todas, tenían botellas de agua hasta de 60€. Al final me compré 3 botellas, una de Canadá, una japonesa y otra de gales que tenían unas botellas muy bonitas. Y el dueño tuvo el detalle de traerme la botella de Nueva Zelanda que me había gustado y me la regaló. Me dijo que iban a traer más, que en Córdoba no se vende "agua de diseño", así que él va a Málaga a comprar las botellas para el restaurante. Así que la próxima vez que vaya tenemos que ir a ver si han traido nuevas.
Mi opinión sobre el tema del agua, es como la del vino, creo que puede ser algo snob en general, por que te gastas mucho dinero en algo que es.... agua. Pero por otro lado hay personas que tienen un paladar prodigioso, como Antonio y Rocio, y si que son capaces de disfrutar de un agua excepcional. En mi caso, tengo que decir que no tengo esa suerte, para mi el agua es agua y no sería apaz de disfrutar realmente y diferenciar un agua de otra, así que no soy cliente para beber (pero si para coleccionar) botellitas de agua de 60€ cada una.

Y la última foto de la cena para mi niño, el más guapo del mundo...
Y más restaurantes de Córdoba en http://www.restaurantescordoba.com.es/

13 comentarios:

  1. Vaya tela!! El sabado estuve en el globo y creo que ha sido la mejor oportunidad para saludarte y felicitarte por el blog.
    Lastima no haber ido el viernes. Por cierto la proxima vez que estes con Ignacio dile que tienes un fan que fue compañero suyo (3ºBUP, GAJETE, seguro que se acuerda).
    Me gustaria recomerdate sino lo conoces, que lo dudo, Restaurante Italiano El Patron (santa marina) y Bar OZ (fatima).

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  2. Hola Mauzi!

    Le voy a decir al "Nuevo Nacho", que ya nada e Ignacio, que le conoces :-)

    No, no conozco ninguno de los dos sitios, llevamos mucho tiempo fuera de Córdoba, vamos donde nos dicen, todo nota de los sitios. Y muchas gracias :-)

    Y muchas gracias por seguir por aqui!

    Un abrazo

    DVD

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  3. Una duda Mauzi, he estado en tu Flickr? Eres tú? ;-)

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  4. La noche fue genial, en compañía y en comida, aunque tiene guasa que tengan que venir estos dos desde la "villa y corte" para comer en sitos molones... si es que mi vida social deja mucho que desear...

    Besitos mil

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  5. Hola Anita!

    Aqui pasa lo mismo, cuando viene gente es cuando conoces sitios...

    Smuacks!

    DVD

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  6. Yes, mi nick en flickr es Mauzi.

    Tengo pocas fotos pero entre Octubre y Marzo la cosa va a cambiar, voy a ver 2 ilusiones cumplidas: viajar a Londres y NY.

    Sobre "El Patron", por tu diario se que te gusta el buen comer y no te arrepentiras.

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  7. Anónimo8:17 p. m.

    me encanta comer en globo un mundo de sabores creo que han dado en el clavo con el precio y los platos como muy poco fuera pero el globo es uno de los pocos sitios que se puede comer y arriesgar por economico

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  8. Anónimo1:00 a. m.

    Siento deciros que Globo es una empresa de explotadores. Me alegra que os gustase la atención y la comida, pues sus trabajadores se esfuerzan mucho, pero los jefes son otra historia. No les contratan acorde a las horas que trabajan, echan diez horas de jornada base más lo que se tengan que quedar, no cobran bote...y no sigo porque me enciendo.
    Por favor no vayais a dar de comer a unos impresentables así.

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  9. lo corroboro, es totalmente cierto..he sido empleada en esa empresa.

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  10. Anónimo11:34 a. m.

    He comido en el Globo varias veces, el trato es muy bueno, y además tengo la suerte de conocer a uno de los dueños. Decir que para nada son unos explotadores, son gente muy trabajadora. De la manera que hablais parece que no trabajen y abusen de los trabajadores cuando precisamente ellos mismos echan todas las horas que hagan falta y sí hay bote (doy fe).
    Tengo claro que cuando vuelva a Córdoba no me iré sin volver a comer allí.
    Un saludo

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  11. Queriendo dar una sorpresa a mi familia, hice una reserva en este restaurante al que alguna vez he acudido y me gustó. Pero la sopresa nos la llevados todos al esperar la comida una hora y media. Esto se iba incrementando cuando veiamos que los que se sentaban a nuestro lado los atendían, comian y se iban. Nuestro nivel de desesperación llegó a limites insospechados cuando después de 45 minutos la camarera nos dijo que estaba preparada la comida pero que le recordásemos la comida que habiamos pedido. Trás hora y media llegó nuestra comida con la respuesta de una camarera encargada que era normal lo que ocurria porque la cocina estaba a tope.Yo reservé el día anterior para que esto no ocurriese. La comida no fue lo que me esperaba, los recortes han llegado en las cantidades pero no en su precio. Platos grandes con comida decorativa.Vinieron dos encargados para pedir disculpas cuando ya habiamos comido, intentado calmar nuestra sensación y para muy sutilmente (en mi opinión) no poner la hoja de reclamaciones con el regalo de unos postres, no recordando que había dos niñas pequeñas que habían comido demasiado tarde. Por supuesto no aceptamos los postres. No quiero nada regalado, quiero que lo que pago tenga las condiciones de calidad que se merece y propugna el restaurante.

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  12. Queriendo dar una sorpresa a mi familia, hice una reserva en este restaurante al que alguna vez he acudido y me gustó. Pero la sopresa nos la llevados todos al esperar la comida una hora y media. Esto se iba incrementando cuando veiamos que los que se sentaban a nuestro lado los atendían, comian y se iban. Nuestro nivel de desesperación llegó a limites insospechados cuando después de 45 minutos la camarera nos dijo que estaba preparada la comida pero que le recordásemos la comida que habiamos pedido. Trás hora y media llegó nuestra comida con la respuesta de una camarera encargada que era normal lo que ocurria porque la cocina estaba a tope.Yo reservé el día anterior para que esto no ocurriese. La comida no fue lo que me esperaba, los recortes han llegado en las cantidades pero no en su precio. Platos grandes con comida decorativa.Vinieron dos encargados para pedir disculpas cuando ya habiamos comido, intentado calmar nuestra sensación y para muy sutilmente (en mi opinión) no poner la hoja de reclamaciones con el regalo de unos postres, no recordando que había dos niñas pequeñas que habían comido demasiado tarde. Por supuesto no aceptamos los postres. No quiero nada regalado, quiero que lo que pago tenga las condiciones de calidad que se merece y propugna el restaurante.

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