lunes, octubre 20, 2008

Tolosa

Ya estamos en Madrid, ahora me toca ponerte al día de nuestro fin de semana, que no estoy acostumbrado a ir con tanto retraso y como de todos modos estos días tampoco creo que tenga mucho nuevo que contar, te voy enseñando cosas de este (genial) fin de semana. La ciudad que visitamos fue Tolosa, en Guipuzcoa, de donde es Maider. Tolosa es una ciudad muy bonita, tiene un casto histórico que ha sido nombrado el mejor conservado de Europa.


Esta foto me gusta mucho, es una escultura de Chillida de la parte antigua.

Estuvimos visitando el Museo de Repostería, un museo que ha montado un paisano se Tolosa, que tiene la pastelería más famosa de la ciudad y ha ido comprando artilugios relacionados con la técnica repostera, paso a paso desde hace años y antigüedades que ha abierto a todos.

El sábado a medio día fuimos a comeral restaurante Frontón de Tolosa, el restaurante se llama así por que está anexo al edificio del frontón, deporte típico vasco (por cierto, en Miami hay uno). El restaurante es muy elegante, tipo Art Decó americano, en la parte inferior hay una cafetería y una churrería y en la parte superior el restaurante. Si vas a Tolosa, te recomiendo mucho que lo visites.



Esta es la entrada del restaurante, cada poco tiempo van cambiando la decoración. Esta es muy original con botes con productos típicos.


Ahora viene una serie de esas imágenes que hacen que los jugos gástricos protesten, pero la comida era tan bonita como deliciosa estaba:


Esta es la carta, que cambia cada temporada para adaptarse a los productos de temporada.

Aquí escanciando sidra vasca, que ya te conté que no tenía ni idea de su existencia, para mi la sidra siempre ha sido la asturiana y resulta que esta me encanta. Tienen un curioso aparato para el tapón que hace que sea mucho más fácil escanciarla en la misma mesa sin manchar.

El primer entrante fueron pimientos rojos asados, tal y como los ves, no llevaban nada, estaban tan buenos que no necesitaban ningún aliño. El segundo entrante fueron setas confitadas con foie a la plancha.

Y el tercer entrante morcilla de Burgos a la plancha con verduras cocidas. A mi la morcilla no me gusta, pero de vez en cuando doy con alguna y cuando me gusta, me gusta mucho, pero como no entiendo no soy capaz de comprarlas. Esta era de las que me gustaban, estaba deliciosa.

El plato de Javi, lomo de ciervo, como ves los platos sin aditamentos, sin guarnición, eso me pareció curioso, son los ingredientes preparados y presentados del modo más natural posible.

Y mi plato, solomillo "Goya" de vaca, lo mismo que te decía del lomo, prácticamente el plato es sólo la carne, para que la disfrutes. Salta a la vista lo buena que era, terminé dejando el plato limpísimo de pasarle pan para no dejarme ni una gota.

Compota, una mezcla de frutas desecadas con helado y almivar, el postre de Koldo.

Arroz con leche de Javi. Quizá te sorprenda saber que en mis 34 años, nunca había probado el arroz con leche. Siempre se sirve con canela y de todos modos yo ya lo tengo asociado con esta y nunca he querido ni olerlo; pero este es diferente, va hecho con leche de oveja, que es más densa y aceite de vainilla, nada de canela. Así que me envalentoné y me gustó, no te voy a decir que me volvió loco, pero si que está bueno.

Y mi postre, una tarta de chocolate caliente con helado de mandarina, que fue justo el postre que Koldo y Maider pusieron en su boda, que se celebró allí mismo.

El remate para mi, fue que al final salimos a ver el frontón, desde el restaurante y estaba allí la segunda cocinera, que nos habían presentado Koldo y Maider en la mesa durante la comida y nos enseñó lo que ves en las fotos de debajo, uno de esos momentos que no se olvidarán.

Si hasta ahora siempre había visto las judías como un plato caro, ahora lo entiendo perfectamente, nunca pensé que pudiera tener tanto trabajo, sobre todo tanto trabajo manual y artesanal. Nos contó que ellos compran las judías en los propios caserios y seleccionan una a una, manualmente todas las judías. La producción es muy limitada y la limpieza elimina muchas más, así que sabes que lo que te comes es lo mejor de lo mejor. Me dio hasta pena que no me gusten las judias, por que estoy seguro que deben ser una cosa de alucinar.


Y el último detalle del restaurante es que a la entrada tienen un cesto de manzanas, para que todo el que pase y le apetezca una, aunque no sea un cliente la pueda coger y llevársela, incluso tienen bolsitas de papel por si te quieres llevar un par de ella. Todo un detalle raro de ver.

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