Cuando estábamos en una zona sin coches a nuestro alrededor, en plena montaña .. ¡De repente todas las luces del coche se apagan! Nos quedamos a oscuras en la carretera, nadie que circulase podría ver que llevaba un coche delante o al lado hasta que fuese muy tarde y con la nevada que caía realmente éramos un peligro, para nosotros y para los demás. ¿Qué haces en esa situación? Si sigues malo, pero si te paras en medio de la nevada no sabes si podrás volver a salir a la carretera, si parábamos, nosotros no estábamos preparados para la temperatura exterior ¡Íbamos de excursión! Llevábamos chaquetas y jerseys, pero te hablo de muchos grados bajo cero, estábamos en alta montaña y la nieve cada vez caía más fuerte.
Si que pasamos miedo, mantuvimos la calma (más o menos, pero eso es otra historia) y decidimos salirnos de la carretera. Era más peligroso seguir así que salirnos a la nieve. Paramos en medio de la nieve y finalmente decidimos que saldríamos del coche a intentar arreglar lo que fuera. Nos salimos a la nieve, que si desde dentro del coche asustaba, no te digo vivirla "en directo", en menos de 10 segundos todo el calor que podía llevar en la ropa y el cuerpo de estar dentro del coche se convirtió en el frio más absoluto, el aire y la nieve me "robaron" todo el calor.Empezamos a ver que podría pasar y descubrió Raul, el conductor, que uno de los fusibles del sistema eléctrico del coche se había estropeado y no llevaba de repuesto. No podíamos encender las luces, ni siquiera las de posición para señalar que circulábamos, sólo las de emergencia, que era las que por supuesto teníamos puestas. Debimos llamar la atención por que dos vehículos acudieron en nuestro auxilio... más o menos.
El primero de ellos resultó ser una grua, pero que quería extorsionarnos, eran unos tipos letinos que nos pedían una barbaridad de dinero a cambio de sacarnos de la nieve. No querían ayudarnos, sino que querían sacarnos dinero, aprovechándose de la situación en la que nos encontrábamos. Así que bastante bastante cabreados les mandamos a... ya te lo puedes imaginar. Pon el taco que te apetezca que seguro que se lo soltamos y salieron corriendo, imagino que en busca de otras víctimas.Tuvimos más suerte con el segundo... más o menos tambien, resultó ser de Protección Civil, ellos si venían a rescatarnos de verdad, estuvieron intentando cambiar otro fusible del coche que si estaba bien, por el que se había roto... ¡¡Con la mala suerte que rompieron el bueno!! Ese pequeño "click" de partirse nos sonó a todos como un cañonazo. El pobre hombre de Protección Civil no sabía como pedirnos perdón, por que sabía en qué condiciones nos dejaba.
Al final, era imposible que nos quedásemos allí, habían anunciado por la radio que se cerraban todas las carreteras de las Rocosas (para que te hagas una idea hablamos de una extensión del tamaño de Portugal entero) salvo la interestatal, que no aseguraban que no se cortase a lo largo de la tarde. Así que no sabían si podría llegar otra ayuda a por nosotros a tiempo.
No nos quedó otra opción que echarnos otra vez a la carretera, lo que hicimos fue pegarnos al coche de Protección Civil un tramo, que llevaba luces estroboscópicas (las que dan vueltas) y con eso y nuestras luces de emergencia pudimos circular por una carretera que daba miedo, donde apenas se veía y por suerte por donde ya no circulaba casi nadie, siguiendo la estela de una quitanieves y en el silencio más sepulcral, seguimos durante muchos kilómetros hasta llegar a donde termina la cordillera y paramos en un pueblo. No olvidare nunca ese chocolate caliente que me tomé en un Starbucks, mientras intentábamos calmarnos y sacarnos el mal rollo del cuerpo.
Raul, que es un fiera, arregló el fusible puenteándolo y pudimos llegar hasta Denver esa misma noche y dormir "calientes" en nuestro hotel. La tormenta fue terrible, llegó a salir en las noticias en España y nosotros vivimos uno de los momentos más impresionantes de nuestra vida.

