domingo, marzo 29, 2009

Restaurante Enzo


Este sábado Javi decidió hacerme un regalo que llevo mucho tiempo deseando, una cena en el Sergio Arola Gastro, el mejor restaurante de Madrid según los expertos, cocina del más alto nivel con menús de degustación como única opción y más de 10 platos en el menú. ¡Así si que no me voy a quitar la imagen de pijo! Pero la verdad es que tengo tantas ganas de ir a ese sitio desde hace meses que lo único en lo que pienso es en lo riquísimo que va a estar todo. Pero me toca esperar una semana, ese sitio no es de los que puedas ir en el día, así que me toca esperar una semana, durante la que contaré los días hasta la noche del sábado para la cena.


Mientras tanto, me tocaba corresponderle a Javi, así que le dije que este sábado le iba a llevar a un sitio chulo que no conociésemos, para ir descubriendo sitios nuevos que poder contarte y recomendarte. Así que me puse a buscar en la red los mejores restaurantes italianos de Madrid y lei en varios sitios sobre el Restaurante Enzo, un restaurante de Madrid que lo ponían muy bien en todo sitios, entré a su web y vi que tenían otro restaurate en Alcobendas, estuve viendo las fotos del sitio y tenía una pinta estupenda y estaba a 10 minutos de casa, así que llamé y reserve para la cena.

Está en La Moraleja, en una zona que no conocíamos y que tiene buena pinta, con más restaurantes que tendremos que ir probando. Como era noche de partido en el que jugaba España estaba todo mu tranquilo, el restaurante es muy moderno en la decoración, algo minimalista, pero con mucha luz, de colores cálidos, que son más acogedores.


El servicio es muy bueno, muy atento y muy amable. Una cosa que me gustó de la carta de vinos es que tienen medias botellas, botellas más pequeñas de vino por si no te bebes una botella entera, que es nuestro caso, aunque tenemos la costumbre de siempre pedir que nos la preparen y nos la llevamos, pero es mejor pedir una botella más pequeña, aún así, como no solemos beber, la verdad es que salimos los dos la mar de "achispaos".


La carta es amplia y todo tiene buena pinta y aunque los platos son elaborados no son platos pesados, es tratamiento de la comida es muy natural, sin platos complicados. Cuando llegamos nos pusieron unos vasitos con una crema de verduras, a modo de aperitivo que estaba delicioso y luego una cesta de panes pequeñitos de diferentes sabores que nos gustaron mucho, sobre todo a mi el Pan de queso.



El plato que más me gustó de toda la cena fue el primero, era una provoleta, un queso provolone a la plancha, sobre una cama de pimiento rojo asado y acompañado de cebolla, calabacín y berenjena en el centro. Estaba sorprendentemente bueno, mira que he probado provoletas, que a Javi le encantan y si hay la solemos pedir, pero suele ser sólo el queso, esta con los pimientos estaba genial.


El otro entrante que pedimos fue una ensalada de "Pollo Crujiente", que llevaba cantidad de cosas con una vinagreta blanca muy suave, además una cantidad justa, no era una ensalada ridícula, ni tampoco un cubo de ensalada que luego llega la comida y no tienes hambre.



Este fue mi plato principal, "Dados de Solomillo con cebolla fresca y arroz salvaje", no debían tener arroz salvaje por que me pusieron esas laminitas a modo de guarnición, que me gustaron mucho, eran vegetales fritos como si fuesen patatas chips, muy finitos y frititos, como yuca, zanahoria, etc. La carne estaba muy buena y lo mismo que la ensalada, para ser un restaurante pijín, la cantidad era muy buena, ni mcho ni poco.



El plato de Javi fue "Secreto Ibérico con timbal de patata y pera al vino" y la verdad es que la carne estaba más buena que mi solomillo, el secreto es mi carne favorita, pero como él dijo que se lo iba a pedir y soy así de curioso me pedí otro plato para que probásemos más. A Javi lo que más le gustó del plato fue la pera, que ponía unas caras de estar disfrutándola, que sólo por eso mereció la pena la salida.



Y los postres una delicia, yo me pedí la "Crema de yogur con queso mascarpone y espuma de frutos rojos" que era muy suave, nada dulce, un postre muy digestivo y que me encantó.



Y Javi el postres espectacular, los "Canutillos almendrados al aire de canela" que nos quedamos sorprendidos al ver lo grandes que eran, a Javi le encantaron.



La cena además fue muy tranquila, a los dos nos apetecía mucho un momento de relax, sin hablar ni pensar en el trabajo, lo pasamos genial, el sitio tan tranquilo y nos pedimos un sitio muy íntimo en una esquina.. así qeu genial. Un sitio para tener apuntado para volver.

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