lunes, junio 08, 2009

Restaurante La Traviata

Cuando llegamos ayer de Córdoba tuvimos zapping electoral, en las noches electorales Javi yo vamos saltando de debate en debate a ver que van diciendo unos y otros. Así que entre lo entretenido y lo triste de la derrota no estaba para Blog (también se suma lo cansado del viaje) así que esta semana se me va a acumular contarte las cosas del fin de semana.

Empiezo a ponerme al día con la cena que nos marcamos el sábado (ooops! me he saltado la del viernes ¡Viva yo y mi calendario diléxico!) con Anita. Había hace años un restaurante italiano que a Javi y a mi nos gustaba mucho, un sitio tranquilo llevado por unos argentinos, que se comía muy bien y a buen precio, solíamos ir mucho, pero cerró y ha estado mucho tiempo así, hasta que hace poco pasamos y vimos que volvía a estar abierto y era otro italiano con el sugerente nombre de Restaurante  La Traviata.

Teníamos ganas de ir, muchas ganas de ver si quedaba algo de aquella época. Pero lo que nos encontramos fue un restaurante lleno hasta la bandera y empiezo diciendo esto a modo de disculpa por el restaurante, por que así limpio mi conciencia, es raro que yo critique un sitio (para mal), pero esta vez lo voy a hacer.



Lo malo es que el sitio es bueno, es algo muy raro, es como si alguien con buen criterio se hubiese hecho cargo del local y hubiese hecho una lista con las 10 cosas perfectas que debe tener un restaurante y hubiese cumplido 7, pero 3 hubiese hecho justo lo contrario de lo que ponía en la lista. Un ejemplo es que está perfectamente decorado, la ambientación del local con vidrieras, lámparas de Tiffanys y pasta por todos los rincones ... y luego la música es el "Tu me camelas" y Niña Pastori a todo trapo, que debe ser de una Italia que yo no conozco, por que te rompía totalmente el encanto. Un fallo muy gordo para mi gusto.


Aunque lo peor, que da una imagen muy mala es ver discutir a los trabajadores, ver como dos camareros discuten en medio de la sala, como si no hubiese decenas de personas delante y los gritos que se pegaban desde la cocina (a la vista de la sala por una gran ventana) hacían que pensases que estabas comiendo en cualquier mercadillo más que en un restaurante.


Y fue precisamente esta falta de atención lo que casi provoca que nos fuésemos nada más llegar, Javi se acercó a una chica y le preguntó si había que apuntarse para turno para mesa, por que el local estaba lleno. En Madrid esa pregunta no tiene sentido por que en todos sitios te apuntan, pero en Córdoba no es demasiado habitual, así que Javi amablemente le preguntó cuando la chica le pegó un grito: "¡Se tiene que esperar!".... ¡Ya me he quedado sin comer! Fue lo primero que pensé, Javi se quedó alucinado y el cabreo le iba subiendo por momentos. Lo de esta chica no tiene excusa, es de carecer de profesionalidad  por que lo mismo y tardando exactamente lo mismo si se está agobiado se dice con toda la educación del mundo, pero no una voz de verdulera con las ofertas. Yo creí que nos íbamos, por que esas faltas de respeto Javi no las tolera.



Pero cuando Javi ya pasaba del color rojo en la cara vino otra camarera y preguntó si nos habían apuntado y fue cuando Javi se desahogó y le soltó a la chica que su compañera le había hablado de malos modos.La chica se disculpó y en 20 segundos, pese a estar aquello lleno, estábamos sentados en una mesa. El resto del servicio muy bueno, las cosas como son, bien en los tiempos, al tomar nota y luego servir, no tengo más quejas en ese sentido.



La comida es muy buena, pero volviendo a lo de antes, en un restaurante la comida es el 70%, pero el otro 30% también es muy importante. Los platos son originales, la verdad es que comimos bien y pese a estar lleno el sitio, si que mantuvieron un ritmo de sacar los platos bien. Empezamos por una ensalada con salsa rosa que estaba muy buena, por que llevaba queso suave y el contraste entre el queso y lo fuerte de la salsa rosa ligaban muy bien.



Mi plato principal es un plato típico italiano que me gusta mucho: Saltimbocca, en cada restaurante lo hacen de una manera diferente, la idea es un filete de ternera finito cubierto con jamón y una salsa de champiñones por encima, en muchos sitios le meten también queso o lo empanan todo, es un plato muy versátil  Aquí muy bueno, pero si vas pídele que no te lo dejen muy crudo, que se pasan de "poco hecho".



Javi otro clásico, que le encanta la Calzone, es un plato sencillo, el relleno algo pobre, pero estaba bueno.



Y Anita un solomillo al mojo rojo y mojo picón del que se olvidaron los dos mojos y tuvimos que pedirlos... la verdad es que cuanto más lo pienso, peor los estoy dejando.



Y los postres, Javi un sorbete de limón, que es lo que siempre se pide, yo un helado de frutas del bosque.


Y Anita profiteroles.


Por suerte hay otros Restaurantes Italianos en Córdoba http://www.restaurantescordoba.com.es/Restaurantes-Italianos/

Y como Córdoba es un pañuelo y estaba toda la familia en la ciudad para el bautizo del niño de Miguel y Rosa (otra entrada de esta semana, palaba) llegaron otros primos a cenar. Ya te los presento, por que no salen mucho en el Blog: Queñi con su hijo Pablo.



Aquí Nacho.

Y el padre, Juan con Nacho de nuevo.

Pese a las críticas el sitio me gustó, posiblemente si volviese y lo encontrase lleno me iría, por que no merece entonces la pena. Al pagar la cuenta vino la camarera que nos había sentado a pedirnos disculpas por la calidad del servicio, no habíamos dicho nada, pero se notaba. Nos dijo que tenían mucho personal de baja por gripe y que les había reducido mucho la capacidad de servicio. Yo agradecí el detalle de la explicación, aunque sigo sin ver en ello una justificación al grito a Javi, pero todos tenemos derecho a tener un mal día. Así que posiblemente le demos una segunda oportunidad al sitio. Por que además (por aquello de que Córdoba es un pañuelo) el dueño del restaurante es amigo de Miguel y Rosa....

6 comentarios:

  1. Antonio Bueno2:00 a. m.

    Je, bajas por gripe. Pues si entre camareros como perros y gatos, y la camarera loca porque "Habersus de esperar..." aquello debió ser un gallinero, y la gripe seguro que era aviar.
    Pero hijo mío, aquí en Cordobita la Llana, raro es el establecimiento (no digo pocilga por respeto a los simpáticos cerdos) restaurante en el que no te tratan como si le acabaras de contar al principio del Sexto Sentido que Bruce Willis está muerto (y que el niño te va a caer simpatiquísimo, bejjj). Aquí parece que le estás haciendo un favor por ir a sentarte allí donde maneja el camarerucho/a de turno, y vamos, pide clemencia por importunar (qué osadia la tuya, pavo) al noble currante para decirle que no te ha traído la media de bravas que esperas desde hace más de media hora. ¿Pero cómo leche se te ocurre, chaval?
    En este punto tengo que mentar algunas excepciones, que como en todo fregao, haberlas las haylas, véase mi Tema, el Alma por supuesto, mi Nuevo Tirol con el camarero memorión, Rocío me pega si no incluyo El Albaicín, y muchos más que ahora mismo no recuerdo, porque lamentablemente me acuerdo más de los que son como para meterle fuego desde abajo (sin nadie dentro, claro).
    Yo sigo en mis trece (que parezco Umbral, que soy monotema y vengo sólo a hablar de mi libro), y hasta que Córdoba no deje de ser un "pueblo grande", tal y como pienso, va a ser una triste mayoría los tugurios de calidad barriobajera en el servicio, porque aceptémoslo, pavos, los homínidos chabacanos son mayoría, y aquí poquita gente monta un cirio como lo montaría Javi (ha sido un ejemplo al azar, jajajajaja, let me explain!!!) en cualquiera de estas movidas. Esto ocurre porque no nos movemos, asi que ¡¡¡A quejarse más del servicio, carajo!!! Que ninguno se vaya hoy a la cama sin aprenderse cómo rellenar una Hoja de Reclamaciones.
    Ojú que a gusto me he quedao :P
    Saludos al ente bloguero...

    ResponderEliminar
  2. Hola Antonio!

    Pues en el caso de Córdoba la cosa es más grabe por que el principal negocio de la ciudad es la hostelería, pero imagino que es lo que tu dices, que como luego la myoría (Javi no) se conforma pues no se hace nada pòr cambiar la tónica. Es una pena que el mal servicio sea la tónica en una ciudad que lo debe casi todo al cliente-huesped.

    Por suerte tienes las honrosas excepciones como las que has dicho tú a las que añadiría El Aguacero y el Pizzaiolo cuando están de buenas.

    Un abrazo!

    DVD

    ResponderEliminar
  3. Hombre, el sitio fue agradable, la comida buena y la compañía inmejorable, pero ver a ese cocinero grandote peleándose con la camarera, gritando y echando espuma por la boca era de lo más .... sorprendente, aunque he de reconocer ahora que no me lee nadie que tuvo un punto divertido...

    Una queja a añadir al sitio que mi estilizado David ha olvidado es el tamaño de las silla, un detalle de "suma" importancia para quienes como una servidora se asemejan más a un luchador de sumo que a una sirena

    Besitos

    ResponderEliminar
  4. Anónimo3:48 p. m.

    Hola estoy de acuerdo con el comentario de Taron, le doy un 10 al restaurante el Aguacero, por las instalaciones, el servicio, la calidad de la comida y la excelente relación calidad-precio. Solo una pega: esperamos que pronto monten terracita fuera, ya que la Plaza de San Miguel está siendo de lo más animado del centro de Córdoba

    ResponderEliminar
  5. Anónimo10:13 p. m.

    Yo como alli muy a menudo y en diferentes restaurantes italianos. Respecto a la critica, no me parece muy correcta puesto que todos en algun momento tenemos que esperar en cualquier lado y no vamos criticando a todo el personal que se nos pone por delante, la educacion del personal de todos los sitios en los que he comido en andalucia me parece un personal inmejorable, la calzone pobre pues no se quizas las que ustedes se allan comido son mas alta que ustedes o no se pero para nada pobre, la carne son ustedes las que la piden y los que se la van a comer podrian dar alguna pista para como la quieren puesto ningun camarero es adivino o si¿?, en todos lados hay gritos y siempre son discursiones con la cocina y por ultimo en cuanto a las sillas las medidas de casi todos los restaurante tienen las medidas de la media española (como en los autobuses, aviones, seguridad social ) no son tamaño hipopotamo y nadie critica a nadie, con la gente que trabaja siempre esta muy quemada y seguramente los pillarian en un mal dia solo eso.
    No pretendo ofender a nadie, y si lo e echo pido disculpas por adelantado.
    Muchas gracias.
    Un saludo

    ResponderEliminar
  6. Anónimo1:00 a. m.

    Perdona Antonio no todos los restaurante son perfectos, ni tampoco tus comentarios porque en Cordoba y en todos sitios existe, primero la educación y segundo el respeto, porque cada uno estaba haciendo su trabajo y aveces sale bien o mal porque no, nadie tenia nada en contra vuestra. Otra cosa el barriobajero es usted, habra que verle en su trabajo, si es que lo tiene, porque las personas como tu no encajaria en ningun trabajo.
    espero que no aparezca ,mas por alli porque no queremos a gente como tu.

    ResponderEliminar