domingo, marzo 28, 2010

The Ledbury - La verguenza de mi vida

Como ya te conté, en el viaje a Londres quería invitar a Javi a un buen restaurante, probar uno de los grandes de la ciudad, conseguí reserva en "The Ledbury" el tercer mejor restaurantes de Londres. Dos "Estrellas Michelín" le avalan. En pleno barrio de Nothing Hill, el barrio pijo de la ciudad. Tambien era mi oportunidad de probar cocina inglesa más allá de los platos de siempre, que no me gustan nada.

Yo siempre te cuento lo chulo que es lo que vemos, lo bien que lo pasamos y lo bueno que es todo. No es que quiera darte sólo una visión de las cosas, "Sólo contar lo bueno y cayar lo malo". No, es que hay poco riesgo en salir a comer a un sitio nuevo, o más bien no había. Mi escala ha cambiado desde este viaje. Como siempre te lo cuento todo, esta vez, la vez que las cosas salieron MUY mal, tambien te lo voy a contar. Aunque te vas a poder reir de mi las próximas tres vidas.

The Ledbury tiene por chef a un australiano: Brett Graham, cosa que me llamó mucho la atención y le acaban de conceder la segunda Estrella Michelin, así que es un sitio que mejora y la crítica lo ponía genial, así que reservé. Era el mismo día que íbamos al teatro a ver Hairspray, así que calculé que el musical como mucho, serían dos horas y un cuarto de hora para llegar al restaurante. Nos habían llamado el día de antes para re-confirmar la mesa para la cena y dijimos que sin problemas. Pero el musical se alargó, mucho más allá de las dos horas, cuando terminó el musical nos habíamos pasado de la hora de reserva más de 20 minutos. En muchos sitios si te pasas de la hora de reserva no te atienden y me sentía fatal por que nos íbamos a quedar sin ir al sitio y otra persona se había quedado sin cenar allí por que nos habían dado la última mesa que quedaba esa noche. Tambien mal por el sitio que perdían esa mesa esa noche.

Salimos del teatro como locos corriendo a por un taxi, nos metimos entre los coches corriendo en un atasco para poder coger un taxi, por que el teatro está muy lejos de Nothing Hill. Javi llamó por teléfono para explicar lo que había pasado y diciendo que íbamos en camino, en el restaurante le dijeron que fuesemos, que podíamos cenar aunque llegásemos "algo" tarde. Ahora ponte en situación, Londres, viernes por la noche, hora de salida de todos los teatros del distrito de los teatros.... un atasco de la muerte, el restaurante lejísimos.... tardamos 40 minutos en llegar a Nothing Hill. ¡Llegamos una hora tarde al restaurante!

Yo me quería morir, estaba tan nervioso como muerto de verguenza, no me gusta llegar tarde nunca a ningún sitio, lo paso fatal y para colmo un sitio tan elegante que tiene un ritmo muy establecido y llegar tarde es rompérselo. Llegué que se me salía el corazón por la boca, la chica de la recepción del restaurante nos dijo que era muy tarde, que ya no podíamos hacer el menú degustación, pero que si pedíamos rápido, podíamos cenar a la carta. Nos llevó el maitre a la mesa y a toda prisa nos pusimos a mirar la carta.

El salón no era muy grande, como suele pasar con estos sitios, en realidad son muy pequeños y tienen poquitas mesas. Era un salón diáfano, con unas 10 mesas nada más, todas llenas, por supuesto. Un ambiente muy silencioso y relajado, gente super elegante, nosotros tambien íbamos muy guapos. Con los nervios me dio el calor y me fui a quitar el jersey, pero estaba tan nervioso que me lo saqué como pude y debí ponerme a aletear como una gaviota para quitármelo con tan mala suerte que le di con la mano a una lámpara de lágrimas de cristal que estaba en la pared. Pero no es que la rozara con la mano y sonasen los cristales, no ¡Le di con tanta fuerza que rompí los cristales con la mano! Así que no sólo sonaron los cristales al romperse en medio del silencio, sino que además y peor, empezaron a sonar conforme las lágrimas de cristal se caían al suelo y se rompían aún más.

Si Dios existiera me habría concedido en este preciso momento ser fulminado por un rayo, volverme transparente o empequeñecer hasta desaparecer, que era lo que deseaba con todas mis fuerzas en ese momento. Lo peor fue el silencio, se hizo de repente un silencio que sonaba como un cañonazo, nadie hacia nada, ni se respiraba, lo único que escuchaba era mi corazón que se quería salir del pecho (y correr fuera del restaurante, seguro). No me di la vuelta, no podía, sabía que en ese momento me estaba mirando todo el restaurante, todo se paró, todo el mundo dejó de comer y creo que hasta de respirar, por que durante lo que yo calculo que fueron tres horas y media, aunque sólo fuera un segundo, nadie se movió, nadie hizo nada. Además Javi se había sentado, así que ahí me tienes depié, solo, en medio del restaurante con el jersey medio puesto y la lámpara saltando en pedazos.

¿El peor momento de mi vida? Seguro. Nunca me he sentido tan mal. Una escena de película de las que te provocan una carcajada, pero yo me quería morir. En ese momento no sabes ni como reaccionar ¿Salir corriendo del restaurante y no parar, a los Forrest Gump, hasta llegar a Madrid? Me habría encantado.

Menos mal que vinieron a mi rescate, esta vez el rescatador no fue Javi, que estaba tan alucinado por lo que yo acababa de hacer que ni pestañeaba. Ni se puso de pié. Fue un camarero que vino corriendo a ayudarme, recogió todas las lágrimas que había roto y me ayudo a sentarme. Por suerte no había roto todas las lágrimas pero si unas pocas y se notaba mucho. Me sentía fatal, por la torpeza y por el corte asoluto que estaba pasando. Ir a un sitio tan elegantísimo para dar la nota de esta manera. Aquí puedes ver el salón y la lámpara....
Aquí puedes ver como "era" la lámpara antes de llegar yo. De lágrimas negras de cristal.

Los camareros fueron super majos, vinieron a quitarle hierro al asunto, todos me sonreían y hacían como que no había pasado nada, muy amables y profesionales, pero yo me sentía fatal. A los pocos minutos otra persona rompió una copa y el maitre que estaba con nosotros en ese momento me sonrió con complicidad, como diciendo "Alégrate, que no eres el único torpe de la noche".

Y el remate, es que Javi para animarme empezó a hacer el tonto y me dijo "posa para una foto con tu delito" y justo en ese momento llegó un camarero y nos pilla haciendo la foto... eso es ya alebosía.
¿El resto de la noche? Mal, la verdad. Me da mucha pena ir a un sitio así y no disfrutarlo como se merece, pero mi estado de ánimo despues del espectáculo no era el mejor posible, así que comí muy bien, platos deliciosos, pero no tenía la actitud necesaria de disfrutarlos de verdad.
Este fue el aperitivo que nos pusieron. La verdad es que la comida fue una delicia y no sólo no se enfadaron sino que hicieron todo lo posible por que me olvidase yo del asunto. Eran dos cortezas rosas, no sé muy bien de qué, simulaban ser rábanos y eran crujientes, por dentro tenía una crema de foie deliciosa.


Luego nos trajeron una porción de pollo marinado y rebozado con setas.

Con los nervios de todo, cuando me dijeron que si había elegido plato de la carta, señalé lo primero que vi, sin mirar siquiera lo que era y Javi, que el pobre tambien estaba nervioso hizo lo mismo... y señaló lo mismo que yo. Cuando pasan los entrantes aparece el camarero con un plato muy grande lleno de arena y una piedra enorme en el centro... Pensé ¡Para darme en la cabeza! Cuando coge una cuchara grande y empieza a darle golpes a la roca y se rompe, era una corteza de barro gris cocido. Cuando sacó lo de dentro nos quedamos alucinados.

¡Era una remolacha! Habían cogido una remolacha entera, la habían marinado de algún modo y la habían recubierto de barro y la habían cocido durante muchísimas horas entre las brasas de un fuego. Despues de romperla y sacarla de la corteza la retiró para emplatarla y la trajeron como la ves abajo, con canutillos de queso de cabra. Deliciosa.

Javi, mi pobre Javi, que intentó ayudarme y animarme en todo momento, pero que vergüenza tan grande le hice pasar al pobre.

El segundo si miré un poco más y elegí lo primero que reconocí, en este caso cordero. Que lo preparaban a lo largo de 24 horas con un caldo de soja y luego lo servían con patatas y crema de ajo. Uffff rico es poco, yo no soy fan del cordero, pero esta era increible.

Y Javi se pidió cerdo, preparado de un modo similar al cordero, estaba muy crujiente, genial. Llevaba zanahorias blancas, que nunca las había visto, sobre una cama de setas con pasta.

El pre-postre que nos trajeron fue esta emulsión de queso con uva y crema de frambuesa.

Y mi postre fue lo mejo de la noche. A estas alturas me había calmado, mi corazón volvió a su ritmo. Mucha gente se fue yendo y me atreví a levantarme para ir al baño y todo...
Mi postre fue un soufflé de Fruta de la Pasión. Lo traían como lo ves, con la carne de la fruta de la pasión por encima y luego le metían delante tuya, con una cuchara una bola de helado de la misma fruta, que con el calor del soufflé se derretía, dandole más consistencia de crema por dentro. Lo mejor de la cena, sin duda.

Y Javi pidió una tarta de crema, que era muy muy suave.

La comida fue muy buena y algún día me gustaría mucho poder volver a este sitio a hacer el menú degustación, pero tendrá que pasar mucho tiempo y poder olvidarme de lo que he hecho. Aunque a lo largo de la noche me fui calmando ha sido una de las mayores meteduras de pata de mi vida.

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5 comentarios:

  1. Marymarisol4:48 a. m.

    OLEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE mi niño es el terminator cordobés,jajajajajajajajajaja.
    Yo no quise decirte nada cuando me lo contaste, pero tienes 2 velas negras en tooooooooodos los restaurantes de caché de la guia michelín,jajajajaja.
    Ves yo si tiro algo en el Burger king encima me dan las gracias y todo,jajajajaja, x dios me parto,jajajaja,muasssssssssss.
    Vi a seguir currando,ciao muas a toda la gente del blog.

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  2. Que situación!!! Para haberla visto en directo!!!
    No me extraña que te sintieras tan mal, a mi me pasa eso y me MUERO directamente de la verguenza.
    Besitos a todos

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  3. Anónimo4:27 p. m.

    JAJAJAJAJAJJAJJAJAJAJAJJAJAAJJAJAJAJAJAAJ

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  4. Anónimo4:27 p. m.

    JAJAJAJAJAJJAJJAJAJAJAJJAJAAJJAJAJAJAJAAJ

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  5. Hola a las tres!

    A partir de ahora, así me muera de calor, no me quito un jersey si no es encerrado en el baño....

    Un besazo

    DVD

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