martes, octubre 12, 2010

Restaurante El Olivo

Este domingo nos hemos ido a Granada a comer. Hemos quedado a mitad de camino con Almería con Jesús y David, que tenían una sorpresa para Javi. Es una hora y media de camino, porque no hemos llegado hasta la propia Granada, sino que nos hemos quedado antes, en El Castillo de Tajarja, que es tan pequeño que el Tomtom lo tiene mal escrito como "Tajarda" (y Google Maps tambien). El pueblito no tiene más que unas pocas calles estrechísimas cruzadas, con un restaurante que es toda una atracción porque tiene señales en todos sitios de como llegar. No tiene pérdida. Cuando llegas el restaurante es así: Restaurante El Olivo.

Una casa del pueblo reconvertida en restaurante por un señor cocinero, un famoso cocinero que ha cocinado en medio mundo y ahora cocina en su pueblo para su gente. En un restaurante familiar, con 12 mesas y un trato que sólo un sitio de este tipo puede dar, que hace que te sientas como si hubieses ido a comer a casa de tu tía, donde todo es trato cariñoso y familiar, como si te conocieran de toda la vida.



Por supuesto el sitio tiene todos los reconocimientos posibles y se los merece todos y más. No es un sitio moderno y artificioso, nada pretencioso, todo lo contrario, tan cercano y familiar como el comedor de tu casa.


La carta sólo se ve en la calle y es un verdadero trabajo de artesanía. El sitio denota personalidad desde el más pequeño detalle. Como ves en la carta el sitio es baratísimo, no tiene apenas platos que lleguen a los 10 euros.


Y aquí los "3 Mosqueteros Negros" que yo que nunca visto de negro, para un día que me pongo una camiseta, aparecemos los tres iguales. Y nada, que estamos a ver si casamos a los niños, que tengo ganas de ir a una boda gay :-) Pero nada, que nos toca esperar.


Y pasamos al interior, un salón de casa, amplio y una zona del patio habilitadas como comedor. Unas mesas muy bonitas y detallistas.


Y me llamó mucho la atención el ver una verdadera pila de platos para cada uno, luego descubrí que se quedan cortos con los platos y terminas con más.


Y los platos en si son preciosos.


Y muchos detalles en el sitio. Muy lejos del concepto de restaurante habitual, más cercano a una visita familiar.


Y la sorpresa de Javi era otra camiseta para su colección del Hard Rock, pese a que estuvimos en Copenhague el año pasado no dimos con el Hard Rock para comprar la camiseta, pero David y Jesus si han dado con él en las vacaciones que han pasado allí.


Y lo mejor del sitio es que Miguel, el cocinero, llega y se sienta en la mesa contigo y no te da carta, como te decía, no la hay. Sino que el llega y empieza... "Os voy a poner uno de esto, y dos de esto otro, ¿os gusta tal? Pues venga, os pongo uno y dos más de no se qué.." tú sólo vas diciendo que si o que si, porque da lo mismo que digas que no, es como con mamá. "No me gustan las judías ¡Estas si!" Y él te hace el menú como el lo vea. Puedes cambiar cosas, como adaptarlo a las alergias  pero en general tu participas poco en tu elección.



A mi no me gustan las judías y jamás habría pedido un plato de judías  Pero como aquí es si o si, nos pusieron las judías  Que insisto, NO ME GUSTAN! Pues estas deliciosas, pero de verdad. Si vuelvo las pediré sin dudarlo.


No son las judías en si, sino la salsa, no sé si son verduras o carne en hebras, pero es algo muy sabroso y rico que complementa el sabor de las judías. Algo que nunca he probado y me encantó.


Calabacines rellenos. Se notaba que algo hecho a fuego muy lento y con productos frescos frescos... delicioso.


Y creppes rellenos de gambas con salsa y para Javi adaptados con champiñones y salsa de nata.


Queso de cabra al horno con mermelada y almendras.


Y el postre se lo pedimos a Celia, la mujer, y él vino y nos los cambió. ¡un sitio genial! Y al final tomamos esta deliciosa tarta de chocolate.


Milhojas de merengue sobre una cama de natillas.


Y lo que me volvió LOCO!! El carpaccio de higos, que no lo había visto nunca y estaba delicioso, a mi me encantan los higos, pero es algo que se ve y se usa poco en la cocina. Me encantó.


Y el café que te sueltan la cafetera llena hasta arriba en la mesa con las tazas y cada uno se toma los cafés que quiere y como quiere.


Un sitio con verdadera personalidad, una recomendación que te hago si vas por Granada, porque merece mucho la pena, eso si, con reserva si o si, que tienen lista de espera. En nuestro caso gracias a Jesus y David que lo tenían reservadísimo, pero es difícil conseguir mesa y no me extraña nada. Una comida genial, un sitio super original que hemos probado y una comida divertidísima.


Guía de Restaurantes en Granada  http://www.restaurantesgranada.com.es/

6 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. La verdad que tiene todo una pinta estupenda... Parece de esa comida que hace mi madre, que se tirá medio día dandole vueltas a la olla, para que todo se cocine a fuego lentoooooooooo.Sí es lo que dice mi madre, la cocina necesita tiempo y amor es enemiga de las prisas.... a lo mejor es la razón de que en mi casa haya ese trassiego de taper de la mama!!!
    Muchos, muchos besos y estoy expectante a mañana. Que guapos sois!!! leche

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  3. Veo que seguimos con la pasión por la comida...¡Mira que el nombre del castillo! tajarja y es que suena a atragantamiento. En la foto falta dartañan. Un beso.

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  4. Que hambre!!!! tiene todo una pinta estupenda. Y el detalle de que el cocinero te venga a decir lo que vas a comer.... me encanta. Como a mi me gusta todo, eso de que no tenga ni que pedir es mi pasión. Tendremos que visitarlo, pero juntos que me gustará mucho más.

    Besos amores!!!!!!

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  5. JesusyDavid4:01 p. m.

    Hola chicos,

    Lo pasamos genial. La próxima en Madrid. A ver si subimos un finde de estos antes de Navidad. Siempre que el trabajo lo permita.

    Un abrazo fuerte.
    J&D

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  6. Anónimo8:40 p. m.

    Primera visita Éxito, segunda Fracaso.


    Segunda visita (tercera y cuarta de algunos) después de una agradable primera. Pero el resultado ha sido muy diferente. La comida buena, muy buena; pero muy muy muy escasa, de más. Mucho tiempo de espera entre platos. Y más caro que nunca (¿?). Todos, 15 personas, nos hemos quedado con hambre. Ridículo. No volveré a recomendarlo. Los detalles no se pueden descuidar, no se puede servir a una pareja la misma cantidad que a una familia (en proporción).

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