miércoles, abril 27, 2011

Misioneras de la Caridad (Casa de Teresa de Calcuta)

Ayer sólo pude hacer una entrada porque estoy a medio gas, al final además de la infección de garganta me he traido otra de estómago, cuando estábamos en el aeropuerto para volver había una fuente, de estas de todos los aeropuertos del mundo y creí que ese agua se podría beber, porque todo el mundo bebía, y bebí. Desde entonces estoy con la tripa mal, así que además de un buen montón de recuerdos del viaje me he traido otro montón de bacterias.

El momento más difícil de todo el viaje a India no fui capaz de contártelo estando allí, nos dejó bastante afectados, a todos en general, pero quizá a Javi y a mi más en particular. Se trata de la visita a una casa de acogida de las "Misionarias de la Caridad", la orden fundada por Teresa de Calcuta para ayudar a los desamparados de India. Esta monja nació en la actual Macedonia. Llegó el día de reyes de 1929 a Calculta como novicia, con solo 19 años dispuesta a ayudar a los enfermos del país, algo que había querido hacer desde niña.

Teresa de Calcuta, que en realidad se llamaba Agnes Gonxha Bojaxhiu pidió crear su propia congregación y ya empezó a usar su distintivo traje blanco con borde azul, a imitación de los saris indios, que son su fuente de inspiración. Era una persona rebelde y trabajadora. En una visita papal, este le regaló un coche Lincoln y ella lo subastó, con el dinero obtenido fundó un centro de acogida para enfermos de lepra. Aunque ha sido beatificada por el Papa, vivió en una constante crisis de fe  aunque para mi lo importante no era lo que creyera sino todo lo que hizo.

La India era una colonia inglesa en constante crisis política por lo que su trabajo siempre tuvo sus dificultades y ella era europea, la iglesia nunca quiso inmiscuirse en temas políticos. Ella fue una mujer muy valiente que consiguió ayudar a millones de personas que no tenían otra salida. En India a los niños que nacen con deformidades o enfermedades mentales se les abandona, la gente ya tiene bastantes problemas como para asumir una carga improductiva. Cuando allí se tienen los hijos para tener más mano de obra, cuando alguien no tiene la capacidad de ser productivo se le deja en la calle. Lo mismo para los enfermos de lepra, cancer, etc.

Nos cuesta imaginar estos comportamientos en una sociedad moderna y solidaria como la nuestra, donde la responsabilidad hacia los tuyos no se ve afectada por su capacidad. Pero hay que entender que hablamos de un país de economía de subsistencia, donde lo único que importa es saber si se comerá mañana.

Me ha gustado reconocer el hábito de las monjas, que era el mismo con el que recuerdo a Teresa de Calcuta, que se la considera la monja más famosa de la historia. Consiguió muchas cosas con su fuerza y el que hayamos estado en uno de sus centros en una ciudad por la que ella sólo paso una vez durante unas horas es señal de que lo que ella empezó ha crecido más allá de su persona y eso es bueno porque perdurará. Una frase suya que define mucho su carácter  «A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar ya es menos si le falta una gota.»

El centro es muy humilde, es un conjunto de edificios de ladrillo de una sola planta con una serie de patios. Se organiza por sexos, edades y tipos de enfermedades. Los niños están por un lado, los hombres adultos por otro y las mujeres por otro. No se mezclan y los que son enfermos mentales tambien están por separado. Visitamos todo el centro y vimos a unos y otros y emocionaba mucho la alegría que demostraban a que estuviésemos allí. Cuesta ahora mismo no emocionarse acordándome de la cara de ilusión y emoción con la que te saludaban.

Claro que lo más difícil ha sido ver a los niños. Lo bueno, por irte quitando el corte de cuerpo, India ya no es un país de hambre, no se pasa hambre y todo el mundo tiene un plato para comer, no son ricos, son humildes, pero sus necesidades han cambiado, buscan una vida mejor, pero ya han salido de la miseria y hambre de hace años. Las personas de este centro están muy bien atendidas, tienen ropa limpia, duermen en una cama, bien alimentadas, etc. Por supuesto es un sitio humilde que sólo cubre sus necesidades básicas, pero lo hace muy bien.

Dudé sobre si hacer o no las fotos de los niños durmiendo, pero me pareció interesante que vieses como están, como se les atiende y como lo que hacen estas personas voluntarias da sus resultados. Los niños que están aquí recogidos están en muy buen estado. Aunque por supuesto es lo más difícil, porque a los adultos se les supone siempre la capacidad de defenderse en la vida, pero ver a los niños indefensos es algo demoledor.

Como sabes Javi y yo hemos intentado adoptar y no nos han dejado, así que ver estos niños, que podrían ser tan felices con nosotros en vez de estar en este centro fue muy duro y los dos terminamos abrazados llorando. Es injusto que habiendo niños con necesidades y Javi y yo, que estoy seguro, que seríamos unos padres estupendos no podamos ayudar a ninguno. Tenemos la capacidad de darles seguridad y sobre todo mucho cariño, pero no nos dejan. Así que esta parte de la visita ya fue demasiado para los dos.

Como siempre me quedo con lo positivo, es una ONG que funciona. Ver que realmente se invierte en los que lo necesitan es muy importante cuando las grandes ONGs están manchadas con escándalos sobre el uso que se da al dinero donado y que se metan en política, ver que alguna funciona como debe es un ánimo. Como no podía ser de otro modo, les dimos todo el dinero que llevábamos, que era una buena cantidad.


Ver in situ todo esto ha sido difícil, pero la India es más que grandes palacios y calles sucias. Esta tambien es su realidad y conocer este centro nos ha dado una mejor imagen de las Misioneras de la Caridad. Me ha parecido muy bien meter esto en el recorrido, porque al final casi todos dimos dinero a la casa y seguro que gracias a eso, con las aportaciones de los visitantes van a poder operar un tiempo.

5 comentarios:

  1. De verdad... la entrada de hoy me ha dejado sin palabras... Las imagenes de los chiquillos en las cunas, son muy... no se, muy de todo, lo siento... no puedo escribir más

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  2. Anónimo5:50 p. m.

    Con el vello de punta.... Es duro ver esto, pero mas duro es no hacer nada y dejar que continúe pasando..

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  3. Ya sabéis como nos sentimos nosotros allí.

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  4. Anónimo10:56 p. m.

    Sin duda esta visita no te deja indiferente... impresiona bastante, pero hay que valorar el trabajo que desempeñan las Ong en estos países.

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  5. Es muy duro, pero es la realidad estuve con las misioneras 15 Dias Dia y noche haciendo lo mismo que ellas y el trabajo que realizan es Fuerte pero vale la pena, te llenas de felicidad cuando estas al servicio de los demas.

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