martes, mayo 17, 2011

En Casa del Marajá

Como ya te comenté, los Marajás eran los reyes de las regiones de la India. Su poder era equivalente a un rey feudal, pero con la ocupación inglesa fueron perdiendo su poder hasta ser puramente testimonial, el poder político, te hablo, el poder económico si que lo mantuvieron. Cuando India alcanza su independencia se convierte en democracia parlamentaria, eliminando totalmente cualquier vestigio de poder que les quedase a los marajás. Para la parte económica de la historia, como los marajás habían amasado sus fortunas por el trabajo de los ciudadanos tampoco tenían derecho a conservarlo, así que se llegó al acuerdo de que mantuviesen los bienes inmuebles (los edificios y palacios) pero no las joyas, arte, etc.

Una vez que ya no reciben ninguna clase de aportación por la recaudación de impuestos, los marajás se convierten en hombres de negocios mediante la explotación de los bienes inmuebles que han conservado por estos acuerdos. La mayoría de sus palacios pasan a convertirse en hoteles de lujo por todo el país.

Hoy te cuento una de las últimas cosas que hicimos en India, que fue precisamente la visita a uno de esos hoteles que eran en origen un palacio del marajá. Bueno, en realidad sigue siendo del marajá que lo explota. Que yo pensé que lo habría cedido a alguna gran cadena hotelera para su gestión, pero no, son establecimientos propiedad suya los explota. 

Nos llevaron a un pueblo que estaba en medio de ninguna parte, así que debía ser un sitio de retiro, porque era muy pequeñito, pero además del palacio del marajá había un par de casas muy espectaculares, debían de ser de personalidades de la corte. Son estas que he puesto a continuación:


Allí nos dejaron para que recorriésemos el pueblo andando, para los niños fue una odisea la llegada de turistas todos vinieron corriendo a vernos. El pueblo era muy pobre, la verdad es que no lo vimos como un sitio interesante para alojarse en el hotel y quedarse unos días. Podría ser muy tranquilo, pero demasiado, quizá, a los pocos días podías estar aburridísimo.

El magnolio para los indios es un árbol sagrado (como casi todo) y demuestran que es sagrado con que no pueden hacer pipí en él, cosa que como ya viste ayer es raro que se dejen un sitio sin usar...
Se nota que el pueblecito tuvo su gran momento por las mansiones tan bonitas que hay, aunque ya venidas a menos. Imagino que sin la corte el pueblo ha perdido sus visitantes.
Con cabras escaladoras...

Y esta es la espectacular entrada al palacio del marajá, que era una fortificación, ya que aunque fuese su palacio de descanso no dejaba de estar en peligro de que le atacasen, así que lo tenía totalmente protegido.

Estas puertas de pinchos se hacían así, con una medida concreta para matar a los elefantes. Por que eran el vehículo normal de ataque, entonces los ponían para que el animal se pinchase y bien reculase o si se lo clavaba hasta el fondo, se muriese.
El tamaño era muy largo para poder hacerlo. Para que un elefante atacase lo que solían hacer era o asustarle con fuego o bien emborracharlo para que no supiese lo que hacía. Las puertas se construían siempre cuesta arriba y el curva para que un elefante corriendo perdiese fuerza y no llegase hasta la puerta con la suficiente como para tirarla.

Y esta preciosidad es la fachada del verdadero palacio.
No es difícil imaginarse esto como un gran palacio en pleno apogeo lleno de saris y música...
La imaginación (y el romanticismo) vuelan en un sitio así...


Y a cada uno nos pusieron el puntito de la buena suerte, es una especie de bendición para una larga vida.


Y dentro está lleno de patios preciosos a donde dan las habitaciones del hotel. Aunque es una preciosidad no tiene que ser demasiado cómodo, todo tiene pinta de ser muy viejo. Y con la falta de delicadeza india y su poco gusto por lo exquisito, me imagino unas camas de cuando la reina de Inglaterra tenía patucos.






Visitamos las salas interiores del palacio, donde se hacía la vida palaciega de verdad. Salas de reunión, para los banquetes, fiestas, donde escuchar música, etc. Es un sitio espectacular. Quizá esto se parezca muy poco a lo que nosotros entendemos por fino y elegante, pero la verdad es que pese a lo recargado tiene su clase.


Cada sala más bonita que la anterior... estos marajás vivían de maravilla.
Y mira, yo soñando con ser el marajá por un día....








Como ves todo esto sigue en uso, ya que estos salones son para reuniones de empresa y celebraciones, sobre todo bodas de gente de la aristocracia.








Y aquí fue donde comimos como marajás, ya que la excusa de la parada era comer. Y lo que te decía, en un sitio tan bonito cabría esperar una comida de un par de estrellas Michelín, pero la verdad es muy diferente, estuvo muy bien, tampoco quiero decir lo contrario, pero como cualquier otro hotel del viaje, o quizá un poco peor por ser menos variado. Para un sitio tan señorial flojeaba mucho en la comida.

De todos modos comimos muy bien, ya sabes que la comida en India no ha sido precisamente un problema, todo lo contrario y aquí comimos sin problemas, cosas ricas y en un entorno precioso.


Y a la salida de la visita al palacio, las compras, nos estaban esperando los vendedores como agua de mayo para ofrecernos de todo.


Y bueno, siempre hay quien cae...

Sonia a lo loco con las faldas indias...
Y sobre todo muy contenta con sus compras.



La visita fue muy chula, el sitio era una preciosidad y uno podía imaginar perfectamentesimpática. espero que te guste:



1 comentario:

  1. caray con el chalecito en la sierra !..lo de menos es la comida , para un día ,como si solo dan pan con mantequilla , que ma-ra-vi-lla! el sitio ideal para escribir una novela , te llega la inspiración aunque no quieras !

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