lunes, octubre 03, 2011

Restaurante Indio Mahiya

No quería dejar terminar la narración de la experiencia compartida con Ana y Sali en Mauricio sin contar la noche más divertida del viaje. Me he dado cuenta que me he tenido que dejar cosas en el tintero, como eran las maravillosas cenas en el hotel, cada noche cenábamos en un restaurante temático diferente, pero te he contado tantas cosas que no he podido con todo, llevar dos entradas al día ya es difícil como para llevar tres. Así que hay un par de restaurantes que no te he podido enseñar, pero quería enseñarte el más famoso de los restaurantes del Hotel Trou Aux Biches, que siempre está completo porque todo el mundo quiere comer en él y casi llegamos al último día sin poder probarlo. Menos mal, porque resultó ser la noche más divertida (y ruidosa) de todo el viaje.

Como todos los restaurantes es una preciosidad, el edificio está hecho para recordar a los templos indios y está rodeado de agua, accediendo por un puente.

Tiene varias mesas fuera, que dan al agua y luego la sala interior.


Quien diseñó este hotel desde luego sabía mucho de escenografía, porque está el primero desde la recepción, tras el laguito. Por lo que es lo primero que ves cuando haces el check-in.

Y por la noche es todavía mejor, la iluminación discreta, con muchas velas y pequeños foquitos le da un encanto genial, es un sitio muy íntimo, como todos los restaurantes.



Y esto es la parte interior, que nos pusieron en ella, porque todos los extranjeros llegan tempranito a cenar y nosotros no tenemos todavía su horario y ya sentimos que vamos pronto, pero aquí se cena a las 7, que son las 5 de la tarde en España.


El sitio precioso, muy elegante, decorado con muy buen gusto, sin caer en los topicazos del restaurante indio. Nada de dioses y guirnaldas, un sitio moderno con sus toques hindues, pero sin pasarse.
Ana y Sali nunca habían comido en un restaurante indio, así que la experiencia era mejor todavía. Siempre emociona la primera vez que se prueba algo y más si es otro recuerdo que te vas a llevar de la Luna de Miel pues mucho mejor.


El menú es una degustación, que es lo mejor en estos sitios, que ni nosotros nos sabemos los nombres de los platos y eso que solemos ir a menudo a restaurantes indios. Así que nos dieron la carta, pero sólo a título informativo. El menú el fijo todas las noches, aunque en este caso lo adaptaron para Javi por el pescado y para mi por la canela, nosotros así de raritos siempre.

Aquí me tienes estudiándome los platos, como si me fuese a servir para algo, porque los nombres son raros siempre... de todos modos los platos también tenían su toque de maurización, que tampoco eran platos indios estrictos. Como todo en cada sitio se adapta al gusto y aquí nos hemos encontrado un par de cosas que nos eran desconocidas.

La vajilla muy india, muy llamativa, con el bajoplato con purpurina y la cristalería de color amarillo. Esto si era más indio que la propia decoración.

Y en el centro estaba una estructura giratoria que servía para que todos probásemos las cosas, en ella se ponían las salsas y los acompañamientos, de modo que todos accedíamos a ello dándole vueltas. En España si está visto en los restaurantes chinos.

Y toda la cena estuvimos amenizados por un músico indio que tocaba un instrumento de cuerda muy extraño, ya lo ves en la foto y cantaba, la verdad es que era muy chulo, aunque no lo conociésemos  es el tipo de sonido que asocias con la India.

Y otra cosa muy chula es que toda la cocina estaba a la vista, veías el trabajo de los cocineros en todo momento, cosa que es síntoma de buen hacer, claro. Nos acercábamos a verles trabajar.


Y Javi grabó un vídeo de como se prepara el pan indio, el llamado Naan que tanto le gustaba a él y a Ingnacio en el viaje a India. Mira el proceso que curioso:

Y la cena fue muy divertida, porque resulta que con la cena va incluida la bebida, media botella de vino por cada persona y nos ambientamos y terminamos pidiéndonos las dos botellas que nos correspondían, así que terminamos todos muy muy muy contentos y divertidos...



De la comida te puedo contar poco, porque era lo que pasaba mientras nos reíamos y la verdad es que tampoco fue gran cosa.


Y brindamos por hacer otro viaje pronto, son unos geniales compañeros de viaje :-)






1 comentario:

  1. ¡¡El mejor día de toda las vacaciones!!

    Ya no me acuerdo si fue el mismo día de los monos. Para mí todo el viaje fue una pequeña aventura (los días se me solapan como si hubieran sido uno sólo). El mejor recuerdo, el primero con el que me quedo si tuviera que elegir uno sólo, es la cena en el restaurante indio.

    Casi dos horas de desvaríos, y de risa incontrolable le sientan a cualquiera de maravilla.

    Os lo digo una vez más. ¡¡Gracias por todo!!
    Nos lo habéis hecho pasar muy, pero que muy bien.

    Un abrazo

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