2 imágenes, 4 poemas

Deja que el amoroso pensamiento
dé a tu frente un temblor de agua invadida,
y deja que mi sombra, en la avenida,
acaricie tu seno soñoliento.

La tarde eres tú y yo, sin otro aliento
ni otro paisaje que la mar dormida.
La vida es tu silencio, la vencida
caricia de tu flor sin movimiento.

Duermen las aves su clamor. El cielo
boga su luz por tu mirada ausente.
Sueñan tus ojos a la sombra mía.

Sueña el aire en su orilla, y siento el vuelo
cálido de mi sangre. Dulcemente
va naciendo el amor, muriendo el día.

Siento mi corazón en la dulzura
fundirse como ceras:
son un óleo tardo
y no un vino mis venas,
y siento que mi vida se va huyendo
callada y dulce como la gacela.

Entre susurros y suspiros
contemplo el bello atardecer,
el fulgor rojo del sol
se agiganta en la laguna.

Saboreo el néctar de la vida,
el escenario entrelaza sensaciones,
mi alma se regocija,
el ocaso teje ilusiones.

Un velero blanco se divisa
y mis sueños navegan en él,
el silencio roza mi piel,
la tarde muere en mis brazos.

Recuerdo aquel libro de poemas
y recito uno de memoria,
los sentimientos de amor
se encienden en mi pecho.

En el horizonte se refleja
la luz de mis emociones,
la magia del atardecer
brilla en mis pupilas.

El peso de la tarde
esconde mi gemido
sorda, a cualquier ruido
ajena a todo movimiento
descubro a mi persona
…rescato mi pensamiento

Las fotos las tomé en lo alto de Sierra Morena, los textos de autores varios de la red.

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  1. juana
  2. Anita

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