Adios Statendam

¡Qué dura ha sido la despedida! Termina el crucero y empezamos otra etapa del viaje terrestre por Nueva Zelanda. Esta mañana quedamos para desayunar con todos, pero al llegar ya se habían ido los mexicanos, porque cerraron pronto el desayuno, nosotros creímos que sería más lento el desembarque, pero cuando nos despertamos más de medio barco se había ido ya, así que bajamos a despedirnos a su suite, no veas que pena, estaba Carlos solo, ahí a abrazos, que nos veríamos muy pronto, que le daba mucha pena irse.

Terminamos de recoger nuestras cosas y salimos del barco y justo nos los volvimos a encontrar, Gabriela se me echó en los brazos toda emocionada y además le dimos un regalo para que se acuerde de nosotros, estaba que se le saltaban las lágrimas. Nos dijo una noche que a ella le gustaban las pelotas de golf de colores, no las blancas, así que le regalamos ayer un set de golf de color rosa que le encantó.

La aduana fue sencilla, como éramos de los últimos sin colas ni esperas, pasaron un perro oliéndonos las maletas, que a mi me costó no agarrarlo, por que era un cachorro y era para comérselo, se me olvidaba que era un policía  perro, pero policía  A la mujer que iba tras nosotros la pillaron con algo (comida) y la multa eran 200 dolares si te pillaban. Luego te revisaban el equipaje de mano buscándote comida, lo fuerte es que ni droga, ni armas… miel, fruta, comida…

Luego ha venido la despedida, estaban esperando a los mexicanos con una mini van para llevarles al aeropuerto y nos dijeron que nos dejaban en el hotel, si tienes curiosidad, ellos llevaban 9 maletas! Y pesadas, te lo aseguro, han debido pagar en el aeropuerto una multa de aúpa  Al final no han podido llevarnos, porque con tal equipaje no cabían nuestras cinco maletas, así que nos hemos tenido que despedir allí mismo, que pena de verdad, que en cuanto lleguemos a España quedamos con la hija de Carlos, que nos va a dar de parte de ellos un dominó cubano y muy pronto les veríamos, que nos organizaban un viaje a Mexico. En fin, muy tristes, mucha morriña de pensar en bien que nos lo hemos pasado y lo que les vamos a echar de menos. Eso si, de la marquesa no se han despedido así ni parecido.

De todos modos sé que hemos hecho en Carlos y Gabriela unos muy buenos amigos para siempre.

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3 Opiniones

  1. carlos
  2. juana

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