Bolas Japonesas

Yo no sé como estarán Sonia e Ignacio, pero Javi y yo estamos de los nervios pensando en Japón. Qué hacer, cómo llegar al hotel, dónde comer, qué ver en Tokio….. estamos mitad asustados mitad emocionados. Estamos muy acostumbrados a viajar, pero con trampa, porque ir a Miami es ir a casa, donde lo tenemos todo y no tenemos que llevar ni maleta y cualquier sitio de Estados Unidos es territorio conocido, sabemos como van las cosas, sabemos que podemos esperar y con Europa pasa lo mismo. Tu sabes que los alemanes y nosotros no somos iguales, pero como funcionan las cosas aquí, lo hacen allí y lo que puedes encontrar aquí, lo vas a encontrar allí. Pero.. ¿Qué se hace en Japón? … ¿El Karaoke es obligatorio? Mira que vamos con Sonia y con ella eso del Karaoke es un «deporte de riesgo».. ¿No hay tenedores y cuchillos en las mesas de los restaurantes? Me tendré que comprar un manual del «Troglodita educado» para cazar los alimentos en los platos con las manos, pero con la mejor educación posible…. ¿Es verdad que hay gente que empuja para apiñar a la gente en los metros? Mira que yo soy muy mio y devuelvo los empujones. Japón nos plantea mil dudas y sobre todo mil miedos.
Bromas aparte (salvo lo de Sonia y el karaoke, que es verdad) hay cosas que nos tienen preocupados, sobre todo el que no se hable demasiado inglés allí o el susto que nos hemos llevado al ver el plano de Metro, cientos de estaciones y decenas de lineas… no olvidemos que Tokio es la mayor ciudad del mundo, con 35 millones de habitantes.
Pero por otro lado todos estos miedos lo que hacen es darle emoción al viaje, porque estamos acostumbrados a ver «esquemas» que ya conocemos en occidente, ahora nos toca enfrentarnos a algo totalmente diferente en oriente. Ya estamos mirando algunas cosas para hacer, para ver y cosas que nos puedan ayudar, como excursiones organizadas para asegurarnos que vemos lo máximo posible. En fin, nos queda mucho por organizar antes de irnos.
Pero ya hemos empezado a crear ambiente y Javi me regaló del Pabellón de Japón de EPCOT, que venden cantidad de cosas originales de allí, unas bolas que me han gustado siempre y tenía ya unas y ahora me ha regalado dos juegos más para colgar en mi cabecera de la cama.

No sé como las harán, pero son bolas de hilo de colores, que están duras, como almidonadas, para que mantengan la forma esférica, aunque por dentro están huecas. Son super chulas, muy delicadas y algo que nunca había visto. Son juegos de bolas que cuelgan del techo de un cuadradito y así se mueven, como los famosos «Moviles de Calder«. Te pongo la foto de como se ha quedado la esquina del dormitorio, que ya parece una feria con tanta cosa.

Ya en detalle, estas son las bolitas. Me gustan desde hace años y ahora tengo ya dos juegos de bolas chiquitas, unas de colores más vivos y otras más pastel y las grandes.

Quiza la foto no diga demasiado, pero cuando las tocas tienes la sensación de que se van a romper, como son de hilo, parecen muy frágiles y yo creo que eso les da más valor, el ser algo tan delicado.

Estas son las dos «plataformas» de las que cuelgan las bolitas.

Y esta es una de las bolas grandes, dentro tiene una pequeña figura de una geisha de tela.

Hoy hemos ido a llevar los pasaportes a la agencia de viajes y todavía sigo sin creerme que nos vayamos a ir. No sé que nos vamos a encontrar, qué comeremos, no sabemos si los tópicos serán verdad, como pasa con Estados Unidos… pero estoy deseando empezar esta aventura.

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