Crosshills

Yo sé que te hablo de lo mucho que me gustan los sitios, lo impresionantes que son, etc; pero esta vez te puedo asegurar que nos hemos quedado impresionados, pero tanto que al irnos del sitio iba con las lágrimas saltadas, pero ni triste ni alegre simplemente de lo emocionante y no te vas a creer de donde salíamos…. ¡De la comida de la excursión! No te rías  te lo digo totalmente en serio, ha sido la mejor comida de mi vida, he sentido y disfrutado de cada plato como si fuese la primera vez que comía en mi vida, de hecho lo estaba pensando en silencio, cuando me ha dicho Javi lo mismo, que era la mejor comida de su vida, que estaba alucinado.

Te cuento, salimos de las cuevas y nos dicen que es la hora de la comida, nosotros comentando que a ver que tocaba, que en alguna excursión la comida muy exótica, pero en fin, un poco de sustancia no le habría venido mal. Cuando de repente el conductor se mete en una carretera rural, ni el mismo sabía donde íbamos y para en una casa, mira las fotos, no es un restaurante, ni un comedor, ni nada parecido; es una casa, una mansión rural, una casa muy grande en el campo.

Nuestro grupo no era muy grande, éramos unos 25, así que entramos a la casa, por la puerta de la casa con más miedo que vergüenza, nos recibe la familia y nos dicen que entremos que nos acomodemos en el patio, eran la familia de la casa, ni camareros ni nada, los que viven allí que dan comidas. Llegamos al jardín y nos ponemos en mesas de jardín de hierro fundido, y ya estábamos flipando, el sitio era una preciosidad, totalmente decadente, con sus muebles antiguos, sus esculturas todo sucias, sus fuentes sin agua… todo señorial, pero decadente. Los platos de casa (Javi dice que son los que tiene su madre en su casa para diario), los vasos y las copas sin ninguna floritura; pero el sitio tenía todo el encanto que te puedas imaginar, en medio de un prado gigantesco, lleno de terneros, flores por todos sitios y ya sabíamos que iba a ser una experiencia muy auténtica… cuando empiezan a poner las mesas, cuando vi venir al hombre con la carne di un bote de la mesa y me acerqué a verla porque me estaba llamando, esa es la foto, sé que ahí no se ve muy vistoso, pero te aseguro que tenía una pinta que ni el mejor restaurante que haya estado en mi vida me había despertado el hambre en segundos (eran como las doce del medio día nada más), el tío encantado cuando me vio hacerle fotos a la comida, así que me puso el primero de comer, las carnes que ves son pierna asada de cordero al romero y pastel de ternera, yo le dije que quería de las dos por supuesto, luego había unas ensaladas, guisantes, patatas asadas, huevos cocidos con bechamel, pan casero con mantequilla casera con perejil y cristales de sal, aceitunas rellenas y un sabor que ni me imaginaba y me ha encantado kiwi con salsa de menta. Toda la comida procedía de la casa, todo lo cultivaban ellos y los preparaban, las salsas, el pan, la mantequilla, los helados…..¡Todo! Pero la calidad no te haces una idea, que sabores mas intensos, te aseguro que no tenía ni pizca de hambre y estoy ahora que babeo sobre el teclado recordándolo.

Nos sentamos, probamos la comida y los ojos abiertos como platos, de verdad, la mejor carne que haya comido jamás. Cuando terminó la cola de la gente para la comida estaba yo el primero para repetir, el hombre todo contento me puso el plato de carne que se caía por los lados y yo feliz como un bebé. El sitio, con ese encanto de la mansión antigua, los jardines, lo casero que era todo, la familiaridad con la que nos trataba la familia, estábamos todos encantadísimos, no se hablaba de otra cosa en todas las mesas.

Y cuando creíamos que ya no podía ser más perfecto, lo superaron con el postre, eso que ves, una fuente de flores con un bol tallado en hielo y lleno de cubos de helado de vainilla, salsa de frutas del bosque y pastel de chocolate, pero ojo, chocolate casero, nada industrial, porque Javi se ha comido 4 raciones y no le ha dado la alergia que le da con el chocolate industrial. Había más cola para hacerle fotos a la comida que para comersela 😛

De verdad, ha sido la mejor experiencia que me he podido llevar, me podría ir hoy de Nueva Zelanda, enamorado de este país por esa comida, yo soy así de básico, pero por el estómago se me gana con facilidad. No es probar un plato típico en un restaurante, ha sido comida de aquí en una casa con la gente de aquí. Pero además todo lo que rodeo a la comida, esa gente tan cariñosa. Antes de salir en el autocar hemos pasado todos, espontaneamente, por la cocina de la casa para darles las gracias y felicitarles por la maravilla de comida. Cuando ha notado nuestro acento (o más bien nuestro «jinglish») nos han preguntado qué de donde éramos y al decirle que éramos de las antípodas han alucinado, hemos estado un rato hablando con ellos, son dos hermanos los que lo llevan, él es el que sale andado en la foto, hemos dicho que cuando volvamos a España vamos a enviarles una postal para darles las gracias. Nos han dado una tarjeta, que esta si nos la vamos a llevar a casa y ahí cuenta un poco la historia del sitio, ellos sólo dan comidas a grupos, con cita previa, no es un sitio al que puedas ir así como así, así que…. necesitamos 13 personas ya, por que sólo sirven a partir de 15 :-DDDD

Bueno, ya me lees la emoción y sé que es una tontería, sólo ha sido un sitio donde ir a comer, pero la experiencia y la comida han sido algo excepcional, ahora mismo te aseguro que es lo mejor que me llevo de todo el viaje, esta experiencia. Al volver al barco hemos buscado a la directora de excursiones del barco para felicitarla por la elección del sitio y para contarle lo que había pasado de ir todos a la cocina a felicitarles, se ha quedado encantadísima de todo lo que le hemos contado, además nos ha cogido un montón de cariño y al despedirnos nos ha plantado dos besos (cosa enterísima en los americanos).

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6 Opiniones

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