De viaje a Madeira

Empieza nuestro viaje de negocios, la agencia de viajes nos va a llevar por el mundo en todos los sentidos, ahora nos ha tocado una Convención en la Isla de Madeira. Se trata de una reunión de las agencias de viaje que estamos asociadas para poder tener fuerza para negociar ante los mayoristas, así conseguimos mejores precios para ti. Nuestro grupo es una organización sin ánimo de lucro, así que todos tenemos derecho a voto, opinión, decisión, etc. Así que hemos venido a decidir cuestiones relacionadas con todas las agencias del grupo. Nosotros venimos medio de oyentes, porque no tenemos ni idea de la mayoria de las cosas, somos muy nuevos, así que nos contentamos con ver, oir y aprender.

Esta mañana hemos estado un rato en la oficina y luego nos hemos ido en el bus, que es la foto de arriba, hasta el aeropuerto. Hay una linea de bus que pasa por detrás de la oficina hasta la T4, que cuando no salimos muy pronto, nos viene muy bien.

No sé si es por la crisis que el aeropuerto deja entrar a todo el mundo a vender dentro, pero ir de una puerta a otra es una carrera de obstáculos esquivando vendedores de tarjetas de crédito… American Express, Citibank… ya llega a cansar. Muy educados, pero muy pesados porque es uno tras otro.

Nos hemos metido en la Sala VIP, así desayunamos por la patilla. Y pongo esta foto que me perjudica claramente, se la dedico a todos los que siempre se quejan de que he puesto una foto que no les gusta (Eh Victoria? Eh Sonia?…). No voy a estar gordo….

El viaje es un vuelo de Madrid a Lisboa para empezar, vamos a probar una linea aérea que no conocemos, la TAP portuguesa. La aerolinea de bandera de Portugal. La historia del día es que el vuelo salía con retraso, cuando salíamos de la Sala VIP para ir al avión nos lo han avisado, así que nos hemos quedado dentro y hemos estado un rato más. Ya nos han dicho que iba a embarcar nuestros vuelo cuando hemos ido hacía la puerta por megafonía nos estaban llamando, lo de escuchar tu nombre en un aeropuerto impresiona un montón.

Llegamos y éramos los últimos pasajeros por embarcar y nada más llegar nosotros el avión salió. El vuelo es sólo una hora, así que muy cómodo y rápido.

Y llegamos al aeropuerto de Lisboa y nos traladamos a la Terminal 2, la de vuelos nacionales. Y la sorpresa es que el aeropuerto es pequeñísimo, yo el más pequeño que conozco es el de Almeria y este es de ese tamaño. No tiene fingers para ir al avión, se va en bus. Sorprende que sea tan chiquitín.

A su favor que tiene una Sala VIP muy chula. Se llama la “Sala Azul” y es muy moderna. La historia de las Salas VIP es que nosotros entramos gratis porque tenemos la tarjeta Priority Pass, que nos la regalaron con la AMEX y allí siempre puedes desayunar y/o comer mientras esperas comodamente en los aeropuertos de todo el mundo. Es una maravilla. Se espera de otro modo y además te ahorras los gastos en el aeropuerto.


Una cosa muy curiosa es que antes de subir al avión de la TAP que nos llevaba a Madeira nos han dado estas cajitas, en vez de tener azafatas en el avión atendiendo con el carrito, dando la comida y bebidas, te dan estas cajas tan monas, que llevan dentro un agua, un zumo, un bocadillito, un bollo y una chocolatina. Y se ahorran el dinero de estar sirviéndolo.

El vuelo ha sido tambien cortito, una hora y media. Me he puesto a leer y no me he dado ni cuenta del viaje. Cuando han dicho que llegábamos y he visto el paisaje he alucinado. Madeira es muy abrupto, es volcánico al 100%, todo con acantilados. Llama la atención que es muy muy verde y que es muy alto, sin playas, todo con cortes hasta el agua.
Toda la isla es en cuesta, impresiona llegar con el avión y ver todas las casas en cuesta, no hay rectas en todo lo que hemos visto desde el avión. Vivir aquí debe ser complicado porque todo es una montaña.

Pero es muy bonito, muy diferente, no sabía muy bien qué me iba a encontrar, porque por un lado estamos muy cerca de Canarias, así que esperaba algo tropical, pero por otro lado sé que esto es volcánico, así que esperaba algo más árido. Pero nos hemos encontrado una isla verde, muy verde, casi una selva.

Lo que si nos hemos encontrado y es espeluznante es el Aeropuerto de Madeira. Como te imaginarás, en toda la isla no hay una sola recta donde plantar un aeropuerto, así que han tenido que “colgarlo”, hacer una plataforma gigante para que los aviones aterricen ahí. Es un hueco justo para una pista, de hecho no pueden aterrizar aviones grandes que necesitan pistas largas.

Este aeropuerto es uno de los 7 aeropuertos más peligrosos del mundo. Que no es poco. Además lo ves cuando te acercas, que te quedas alucinado que hayan plantado un aeropuerto ahí. Pero bueno, se aterriza bien, que impresiona, pero es un aeropuerto europeo y hemos llegado de maravilla. Ahora nos toca explorar esta isla (si nos dejan las reuniones de trabajo)

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14 Opiniones

  1. Manuela
  2. Natalia
  3. Anónimo
  4. Marymarisol

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