Fleur en el culé

El último día de viaje en Disneyland París fue el más revuelto. Empezó mal, muy mal, fuimos después de desayunar a imprimir las tarjetas de embarque del vuelo en avión, como hicimos a la ida, al centro de negocios del hotel, pedimos un ordenador con impresora y cuando ya selecciono los asientos y le doy a imprimir ¡aquello casca!, y la chica no tenía ni idea, avisamos a recepción y fuimos a otro ordenador, pero ¡horror! como ya constaba que habíamos hecho la impresión, la web no me daba los billetes y no teníamos los billetes para volver, como si los hubiésemos perdido. Si te dijera que alguno de nosotros se asustó te mentiría, en 30 segundos ya estábamos hablando de si perdíamos el avión quedarnos unos días de estancia en París para que visitásemos la ciudad ¡Somos lo peor!

Pero el responsable del hotel si se sentía mal, así que para compensarnos nos regaló «Fast Pass Vip», que es un pase que tienen los que se alojan en suites de hoteles en Disneyland Paris y por el que no tienes que esperar cola para montar a las atracciones en el parque. Así que salimos corriendo a los dos parques y fuimos de atracción en atracción… es curioso como algo malo termina convirtiéndose en algo muy bueno! Nos terminamos montando en prácticamente todas las atracciones del parque. Hicimos una clase de dibujo con un dibujante Disney que nos enseñó a dibujar a Simba con desigual resultado, el de Cesar casi perfecto, el de Mari era más bien Sticht :-DDDDDDDDDDDDDD

Cuando llegamos al aeropuerto continuamos con

nuestra suerte (la fleur en el culé :-P) porque le comentamos a una chica lo que nos pasaba con los billetes y en un periquete nos los emitió dejándonos los asientos que yo había cogido que son los mejores del avión, porque es la salida de emergencia, con mucho más espacio. Y al facturar había dos colas enormes, pero cuando llegábamos abrían una tercera cola y nos pusieron los primeros, así que nos pasamos el rato de compras por el aeropuerto y jugando al Uno, que echamos una timba tirados en el suelo que teníamos a todo el mundo a nuestro alrededor en corro, mirándonos 😀 Allá donde vamos, damos el espectáculo.

Como ha dicho Mari, el vuelo fue una maravilla, ni una triste brisa, el avión perfecto. Así que llegamos a casita, que Thorete se puso como loco al vernos y ya estamos en casa. Y en dos semanas ¡A Disneylandia California! y Algún día a Disneyworld.

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4 Opiniones

  1. marymarisol

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