Halloween 2011

Una fiesta es 50% preparativos y 50% ilusión. Creo que ya te haces una idea de como han ido los preparativos con todo lo que te conté ayer, empezar a trabajar desde las 8 de la mañana, pero ya  llevábamos ya un año pensando en qué fiesta íbamos a organizar, como ya hemos empezado a pensar en la del año siguiente, cuando no hemos terminado esta. Pero todos los preparativos del mundo no son nada si no has puesto realmente ilusión y tus compañeros de fiesta no lo sienten. Y creo que hemos organizado pocas fiestas en las que hayamos estado tan ilusionados e implicados como esta.

Aquí nos tienes a tíos y tías como carros, jugando con globos. Porque tras terminar la decoración y de llenar las bolsas de chuches para los niños, nos hemos puesto a inflar decenas de globos.. decenas y decenas…

Pero como niños pequeños, nos ha dado la risa floja, yo creo que nos ha faltado el riego al cerebro de tanto soplar, porque hemos empezado a jugar….

Y aquí tengo el video del momento, todos ya tan grandes y a la vez tan niños, jugando con los globos… Si nos llegan a ver los niños, nos dan sus golosinas. Pero creo que es la mejor muestra del ambiente que teníamos, las ganas de pasárnoslo bien. ¿Un tio de casi 40 años jugando con globos? Lo negaré siempre…

Pero la ilusión tambien es lo que va dentro de cada bolsa que hemos hecho para los niños. No ha sido algo hecho para salir del paso, sino con la idea de que la fiesta de zombies fuera lo más completa posible. Y aunque no seamos unos expertos en manualidades, que si llega a estar Alex habría sido muy diferente, pero estamos contentos con cada una de las bolsas.

Y hemos hecho una buena cantidad de ellas, 40 bolsas más dos calabazas llenas de chucherías por si se nos acababan. Ya que por el puente hay mucha gente que estaba de viaje, pero con las espectativas creadas en los niños no sabíamos cuantos podían venir, sobre todo porque ya nos habían dicho que vendrían niños de fuera de nuestra urba.
Y esto es lo que había dentro de la bolsa. Todo lo que hemos encontrado de Halloween y otras chucherías. Aunque sabemos que en realidad no es esto lo que quieren los niños, lo que quieren es que les asustes, que juegues, que corras, que les persigas…. quieren que sea una fiesta de sustos para ellos. Las chucherías son sólo un premio extra. Que el año pasado creásemos tanta ambientación es lo que para ellos era más interesante.
Nos contó una vecina que eran las propias madres las que estaban deseando ver lo que íbamos a hacer. Como el año pasado acompañaron a los niños hasta el portal y ellos subían a por las chuches y sustos, ellas no vieron lo que habíamos hecho, como luego la fiesta fue el tema de conversación de la urba, se lo habían perdido, así que nos dijeron que este año iban a venir todas, que lo querían ver con sus propios ojos.

Otro padre también nos preguntó si lo teníamos todo preparado, que sus hijos estaban de los nervios, que llevaban semanas hablando de la “Casa del Terror” como llaman a nuestra casa en Halloween. Que no se atrevían a preguntarnos si íbamos a hacer fiesta otra vez, pero que cuando vieron que poníamos lo de “Zombies” en la fachada se habían puesto ya nerviosos del todo. Y que hasta él quería pasar a verlo todo.

Pero la verdad es que no es presión para nosotros, porque son ganas de pasarlo bien. Los niños al final quieren lo mismo que tú, que es pasárselo bien. Si somos originales y les hacemos caso sabemos que se lo van a pasar bien, resumiendo, que nosotros tenemos que ser un poco niños también. Y como has visto el (vergonzoso) video de los globos, estamos totalmente preparados para serlo.

Este año la fiesta es temática de zombies, ya no es todo calabazas y esqueletos, aunque hemos reaprovechado mucho de la decoración hemos puesto más cosas del mundo apocalíptico de los muertos vivientes. Nuestro homenaje a la fantástica serie “The Walking Dead“.

Este año no hemos puesto la comida a la vista como el año pasado, porque como nos hemos juntado muchos más, lo hemos dejado en la cocina para comer cuando tocase, pero en el salón poder estar bien. Al final hemos tenido muchas bajas, lo típico cuando hay mucha gente, que pasa de todo, Sali se puso malo la noche de antes y no pudieron venir él y Ana, Pilar Hernández tambien ha caido con el virus este que está rondando y ni fiesta ni viaje de puente, Maripili y Maria Luisa se han ido de puente a última hora, cuando ya tenían hasta los disfraces preparados, aunque se iban a disfrazar esta noche, Mamen no pudo venir porque su marino salió muy tarde del trabajo, Carlos tuvo que trabajar y no le daba tiempo a venir desde Córdoba y Lorena no podía venir sola desde Castellón con la niña, etc etc. En fin, una casuística típica de estas cosas, también por el otro lado, que mis primos nos avisaron un par de días antes que se querían venir…. hemos tenido hasta 20 personas en la lista de invitados. Que no sabíamos como nos íbamos a apañar tantos zombies juntos. Al final fuimos 14 zombies, un auténtico tumulto asustando niños…

Y como siempre la mejor ambientación es la que está en el rellano de la escalera, porque los niños llegan y se sienten seguros hasta que llegan a la puerta de la casa, que es donde ya no saben qué puede haber, pero cuando llegan y ya se encuentran el rellano tematizado, la cosa cambia…. sobre todo porque desenroscamos las bombillas y pusimos luces parpadeantes, que con el humo ya te imaginas la impresión que daba. Esto es lo primero que se venía en cuanto que se abrían las puertas del ascensor.
Y cuando girabas esta araña gigante sobre la puerta, para entrar tenían que pasar por debajo.

Pegatinas con huellas de sangre saliendo del ascensor…
Esa cortina mola mucho, porque se pone sobre una puerta y da la sensación que detrás hay un pasadizo.

Y aunque tu lo has visto todo clarito, en realidad esto era lo que se encontraban,
todo oscuro con luces de colores y luces parpadeantes.

Y lo mejor: EL ASCENSOR SANGRIENTO! Forramos todo el ascensor con papel marrón y lo llenamos de pintadas y el techo lo cubrimos con papel celofán rojo, por lo que entrar daba verdadera impresión. Mucho antes de subir los niños ya se escuchaban los gritos desde abajo cuando la puerta se abría y los oíamos gritar por el jardín “¡Todo el ascensor está lleno de sangre!
Tapamos los mandos, pero dejamos a la vista los botones, pero claro, tuneados…

Y claro, una vez creada toda la ambientación del mundo gracias a la decoración toca llegar al punto de miedo con los disfraces. Está vez todos de zombies, por lo que nos podiamos ayudar los unos a los otros. Sheila, mi prima, fue la que se pasó toda la tarde maquillando zombies. Aquí mi primo Antoñín.

Auxi nos enseñó a maquillarnos, pero la realidad es que nuestro baño estaba tomado por Javi y un montón de chicas zombies, así que Sheila fue la encargada de maquillarme mientras Javi lo hacía con las chicas. También eso hacía que hubiese zombies diferentes. Yo era de los verdes…

Y no te pierdas el tornillo clavado en la frente… molón ¿verdad?

Y en el otro baño, las chicas zombies hacían de las suyas.

Y el resultado francamente espectacular.
Versión zombies-simpáticos
Y unas zombies super logradas
A todo esto se formaba debajo de nuestra casa un verdadero tumulto de niños y no tan niños que querían subir y no les dejábamos hasta que todo estuviese perfecto. Todo el mundo estaba deseando ver que habíamos montado.  ¡Y nosotros deseando darles sustos!

Una cosa que me ha encantado es que hemos visto varias bolsas de las que dimos el año pasado, que los niños las han guardado durante todo el año y ahora las han vuelto a sacar, que es algo muy bonito, porque es señal que les gustaron.

Y tenemos ya a todos los zombies preparados… Fátima, Estefy y Antoñín.
Hasta los más sexyes…
Como convertir chicas guapas en esto… los milagros del maquillaje.

El detalle del pelo daba un resultado buenísimo ¿Asustan, verdad?



Viendo todo esto se entienden las carreras por la urba de los niños, los gritos… Yo porque éramos los que dábamos los sustos, porque yo me encuentro alguien así y me da un chungo de miedo.



Ensayo de susto…


Y esta es la parte que te quedaba por ver del salón, aunque claro, en medio de la fiesta con todo a oscuras no se apreciaba nada. Era más decoración para nosotros, para crear ambientación.

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Y esto era lo que se encontraban los niños al llegar y esto para los más pequeños, luces tenues
de color rojo, para los mayores todo a oscuros, sólo con los flashes.
Todos preparados para cada grupo de niños que llegaba, que tenían que pasar el rellano donde estaban Javi y Sonia, la entrada de la casa donde estaba yo, que hacía un muro con cajas pintadas de rojo y tapaba la puerta, cuando los niños se acercaban tiraba todo el muro y salía gritando… ¡Y más gritaban ellos!

Los niños salían del ascensor, ninguno subía solo, todos en grupo y nada más abrise las puertas y ver todo a oscuras se quedaban todos en grupo sin atreverse a acercarse. Era cuando les dábamos los sustos, antes de entrar a casa, si eran pequeños Sonia ya los calmaba y nos avisaba para no asustarlos demasiado.

Y luego pasaban al salon donde tenían que cruzar la turba de zombies que les esperaban rodeados de globos y era donde se formaba el guirigay total, había muchos momentos en que no podíamos aguantar la risa de ver a los niños gritando, algunos salían corriendo sin coger la bolsa de chucherías.

Las madres subían con algunos, como aquí Sonia, a ver que es lo que habíamos preparado y no creas que ellas se libraban, también las asustábamos. ¡Es genial ver a tus vecinos gritando!

Los niños alucinaban, repetían y hasta tripitian la subida, porque siempre les dábamos cosas, aunque no fuesen bolsas para que hubiese para todos, teníamos calabazas llenas de chuches para darles. Se avisaban los unos a los otros de lo que había, que lo escuchábamos desde arriba y subían por grupos.

Las 40 bolsas fueron justas justas, por suerte nadie se quedó sin bolsa y dimos a todos y repetimos.

Lo mejor es asustar a los mayores, porque el terror es de verdad. Para los niños sólo son sustos, pero ver a mayores como Maria, la hija de Feli, gritando y que no se atrevía a entrar, fue divertidísimo. Además se quedó un rato para ver como asustábamos a los pequeños y yo creo que después de esto no nos va a mirar a nadie con los mismos ojos.
Y es que Sonia y Javi se colocaban justo para asustar a los niños nada más abrirse la puerta, ya te puedes imaginar el griterio que hemos tenido. Menos mal que todos nuestros vecinos son majos y nadie se ha quejado, al contrario. Eso si, casi me muerdo de risa, porque estaba dentro del ascensor esperando a que saliesen unos niños para bajar con ellos, cuando se me cierra el ascensor, porque otro vecino lo ha llamado, total que empieza a subir y me colocó justo delante de la puerta, no sabía quien iba a ser, pero el susto se lo daba. Cuando se abre la puerta en el tercero, mis vecinos de arriba al verme empiezan los dos a gritar¡¡Me moría de risa!! Y me dicen que habían visto el ascensor y que no se atrevían a bajar en él, pero que tenían que bajar la basura y era lo que les faltaba, ya habíamos asustado a las hijas y ahora a los padres.

Estuvimos por lo menos dos horas que no pararon de venir niños en ningún momento, fue divertidísimo, yo creí que me iban a salir agujetas de tanto reirnos. Por que son situaciones super divertidas, los niños son muy espontáneos, como lo que para asegurarse antes de entrar te preguntaban “¿Pero tú eres mi amigo, verdad?” o “¿Eres David o Javi?” Ellos querían saber quien eras antes de entrar….

Aquí Pibona dandoles el susto a su sobrina, que es nuestra vecina del rellano, y los niños.
Y este año hemos hecho otra cosa diferente y es que cuando ya habían subido todos los niños, que no por eso se iban, porque todos estaban debajo de nuestro balcón, nos bajamos a la calle. Y nos recorrimos las casas de los que estábamos disfrazados. Todo el mundo nos felicitó por lo bien que lo habíamos hecho. Los vecinos están encantados.

Los niños nos perseguían y nosotros a ellos por la urba. Geniales fueron las niñas más mayores que estaban todas juntas cuando ven venir a Sonia y Javi y empiezan a gritar, tiran las chucherían al suelo y salen corriendo y tratando de esconderse una le arrea con un tridente a otra… Sonia intentando ayudar y todas muertas de miedo de su disfraz.

La mejor fiesta de Halloween hasta la fecha, sin duda, ha sido divertidísimo, no se nos va a olvidar en semanas y no se va a hablar de otra cosa. La idea de en vez de fiesta nocturna, que todo el mundo esté todo el rato, para pasar el tiempo asustando niños fue muy buena, porque la fiesta duró mucho más. Al final estuvimos hasta las 2 de la mañana de cachondeo, pero la mejor parte fue la de dar las chuches y asustar. Y a lo tonto nos hemos pasado 18 horas celebrando Halloween.

Ya tenemos que empezar a pensar en la del año que viene, porque estamos poniendo el listón cada vez más alto. Y mañana te contaré como ha terminado todo lo de Halloween, porque esta tarde ha pasado algo que ha hecho que Javi y yo terminemos llorando, pero mañana te cuento porqué.

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