La Ley de Murphy

La Ley de Murphy es un conjunto de frases con sentencias de lo más desagradable, pero que tienden a cumplirse… siempre. La ley principal de Murphy es la que dice: “Todo lo que pueda salir mal, saldrá mal”. Su cumplimiento es absolutamente obligatorio y se cumple en todos los casos.

Nosotros hemos tenido una demostración práctica en el día de hoy de como siempre se cumple, tengas las posibilidades que tengas de que no, al final será que si. Hace unos meses llevamos el coche grande a que le cambiasen los neumáticos, algo que todos tenemos que hacer de cuando en cuando, por nuestra seguridad, ahorro de combustible, bla bla bla bla Lo llevamos en Córdoba a un taller de confianza de mi padre y allí las cambiaron, todas menos una, nos dijeron que en la Audi habían apretado demasiado uno de los tornillos antirrobo del coche y no habían podido quitarlo sin romperlo, que debíamos llevarlo a la casa a que lo quitasen ellos y luego volver a llevarlo para cambiar el neumático. Pero ya sabes como son estas cosas.. que lo vas dejando, que siempre nos surgen mil historias y al final todo esto se nos terminó olvidando.

El otro día, cuando llegamos por la mañana a por el coche estaba, literalmente, en el suelo, una de las ruedas se había pinchado y el tiempo que el coche había estado parado se había desinflado y estaba totalmente en el suelo. Al decírmelo Javi, inmediatamente pensé en la “Ley de Murphy” y le dije a Javi ¿Es la que tenía el tornillo que no se podía quitar? Javi ya ni se acordaba de esto. Fuimos corriendo al coche y… por supuesto, la rueda pinchada era la que no se podía quitar, por lo que no se podía cambiar…

¿Qué hacer? Pues llamar a la grúa, que es lo que uno hace cuando algo no va bien. Pero claro, el coche se había desinflado dentro del parking y cuando llegó la grúa para sacar el coche no podía entrar. Pero el señor de la grúa nos dijo que el cabezal del tornillo de seguridad, lo que encaja con el tornillo en la rueda y que permite abrirlo estaba estropeado, que no era cosa del tornillo en la rueda, sino que necesitábamos un cabezal nuevo… corriendo a la casa para que nos dijeran que no lo tenían, que lo tenían que encargar… así que unos pocos días sin coche esperando a que nos llamasen. Por fin ayer nos dieron el tornillo (que nos faltaba.. jijijij) y llamamos a la grúa.

Cuando llega esta mañana…. el de la grúa: Pero si no es cosa del cabezal, es que el tornillo está realmente tan fuerte apretado que no se puede sacar con nada. Así que…

Imagina mi impresión de ver a nuestro cochecito “en ambulancia“, llevado por la grúa para poder romper el tornillo (de las narices). Nunca nos había pasado nada parecido.

Al final no ha pasado nada grave, han llevado el coche a un taller donde han podido romper el tornillo y liberar la rueda para cambiarla. Ha sido la incomodidad de varios días sin coche (aunque tenemos el chico) y la impresión de ver la grúa llevándoselo.

Pero yo no he dejado de pensar en la Ley de Murphy. Un coche tiene 4 ruedas, las posibilidades de que una se pinchase son sólo del 25%, un 75% de que la pinchada fuera de las que se cambiaban en un momento sin más problemas, pero no…. la Ley de Murphy ya lo decía, que da lo mismo las posibilidades que tuviésemos de que la pinchada por que al final la rueda a pincharse sería la que más lata fuese a dar.

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4 Opiniones

  1. Juana

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