Mamaaaaaaa!!!!

Esto de tener una casa en la playa mola mucho, la idea era estupenda, tener un sitio donde venir con los amigos y con la familia. Un lugar donde escaparnos a descansar o un punto de partida para otros viajes, algo para compartir y disfrutar… hasta ahí suena genial ¿Verdad? Pues yo me debí saltar la letra pequeña, donde decía que debía pasar días enteros de compras para la casa, que debía hacer de fontanero, carpintero, pintor, escayolista, limpiador, electricista…

Hemos pasado dos días de compras, llegando a casa de noche con el coche cargado hasta arriba del todo. Lo bueno es que el aparcacoches de la casa tiene un carrito para las maletas, como el de los hoteles y todos los días se lo pedimos para descargar la cantidad de cosas que traemos. Lo que hemos hecho es comprar todo lo que creemos que necesitaremos para la casa y con todo aquí ponernos a hacer los arreglos y montar la casa.

Eso si, la palabra «leonera» muestra pulcritud y organización al lado de la palabra que necesitaríamos para describir la casa, toooooooooooooooodo por medio, como su hubiese explotado una bomba en un todo a 100. Lo hemos intentado organizar, pero nos ha superado. Por suerte hemos terminado la peor parte, hemos comprado todo y ya estamos quitando cosas de en medio, sobre todo todos los muebles que venían en el piso, al final va prácticamente todo fuera, hoy hemos comprado los dos dormitorios completos y ayer compramos los muebles del salón, así que cuando Mari Carmen, Sole y Vanessa vuelvan por aquí no van a reconocer nada de la casa.

«Aiki» es como llaman aquí a Ikea, fuimos el otro día a por los escritorios, vamos a poner nuestro espacio de trabajo y vimos en casa de Miguel y Rosa un escritorio que nos encantó y vamos a poner dos en esta casa para poder trabajar tranquilamente, ya tenemos un router wifi también para trabajar desde la terraza, viendo el mar… para matarnos, lo sé, cosas de Javi que es el playero de este matrimonio. Pues fuimos el otro día y nos tuvimos que dar la vuelta, había tal caos para entrar que estaba la policía organizando la cola para entrar, de locos, así que nos fuimos y volvimos a ultima hora a por los escritorios y a comprar lámparas, que las de Ikea me molan. Por cierto, que Ikea aquí no tiene las mismas cosas que allí, algunas si, pero la mayoría se adaptan al gusto americano, como que la televisión va en un mueble que se cierra para que la tele no se vea, o las sartenes y ollas que son aquí como las antiguas de España que pesan cinco kilos, etc. Pero yo he estado en el Ikea «original» de Estocolmo y tenía las mismas mismas cosas que el de al lado de casa, me ha resultado curioso. Otra cosa es que era como estar en aquel Ikea porque TODO estaba escrito en español, hasta los anuncios por megafonía se hacían es español, sino es por el acento me habría sentido como allí.

Pero avanzamos con la casa, sé que las fotos dan miedo, pero es lo que hay, montar una casa en una semana en todo un embolao, que no teníamos ni idea de donde nos metíamos, pero cuando llegue la siguiente visita la casa estará perfecta!

Aquí puedes ver un pequeño antes y después de como vamos con la casa (las dos fotos de hoy):


Pasado mañana tendremos los dormitorios y al otro nos traen una cocina nueva, la que hay aquí es de resistencias eléctricas, que es algo que ni he conocido en España (este país tan moderno para algunas cosas y tan atrasado para otras), así que hemos comprado una con vitrocerámica y un horno por inducción para hacer el pavo de Acción de Gracias :-DDDD Cuando vengas por Miami y te enseñemos Disney, los Cayos, los Everglades, etc por favor pídenos el verdadero espectáculo de este Estado: LAS TIENDAS DE MUEBLES!!!! Lo de comprar los dormitorios ha sido una odisea. Cuando entrábamos a las tiendas a mi me daban ganas de tirarme al suelo del ataque de risa, SON UNOS HORTERAS QUE TE MUERES!!!! El concepto recargado ha perdido todo su sentido para mi desde hoy, aquí le ponen columnas y arcos con volutas hasta a los tiradores de las puertas, que espantos, dorados, con formas de animales, acolchados de colores… una mezcla entre los muebles de las películas de Ozores y las figuritas de una tienda de chinos. Para explicarle a los vendedores que queríamos algo sencillo para dormir, sin bolas en las esquinas, ni columnas, ni figuras talladas, ni con incrustaciones… ni me entendían. Al final de todos modos hemos tenido suerte y hemos dado con una vendedora con buen gusto que enseguida nos ha enseñado un dormitorio muy chulo en blanco, muy elegante y sencillo, que nos ha gustado tanto que hemos comprado dos, que el nuestro no pensábamos cambiarlo por ahora, pero es muy chulo.. cuando pueda poner fotos mejores que estas lo pondré.

Así que me toca pedir ayuda humanitaria, si tienes unos días, tu propio destornillador y tu brocha: ¡¡Ven!!

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