Preventorio de Guadarrama

Durante la dictadura existieron en España unos sitios terribles llamamos “Preventorios“.  La escusa era proteger a los niños del desarrollo de enfermedades, sobre todo de la tuberculosis. Por esto se las llevaban a estos establecimientos durante meses, en el campo y en zonas altas, algunos con aguas termales. La verdad es que eran una especie de campos de concentración para los hijos de los pobres, huérfanos, etc. Los preventorios eran gestionados por la Falange, unos para chicos y otros para chicas. Uno de los más cercanos a Madrid es el Preventorio Doctor Murillo de Guadarrama.

Preventorio Doctor Murillo de Guadarrama

Por el pasaron 70.000 niñas entre 6 y 12 años. Entre ellas mi madre y mis tías. Mi madre me ha hablado con verdadero terror toda la vida de su estancia allí. En este preventorio vio una cantidad de atrocidades enorme contra las niñas por parte de las (teóricas) cuidadoras. También tiene la sospecha que experimentaron con ellas, por la cantidad de inyecciones que les ponían y las pastillas que les daban sin estar enfermas. Aunque mi madre cayó enferma justo al volver. Ahora están empezando a salir al a luz los testimonios de estos niños y niñas que pasaron por allí. Mi madre y sus hermanos han querido contar también sus historias. Con esto buscan superar sus miedos y que se sepa la verdad de las barbaridades que hicieron con cientos de miles de pobres niños en estos centros del franquismo. Así que hoy yo ya no cuento nada y le doy la palabra a mi madre, lo que vas a leer es de ella y las fotos son también tomadas por mi familia. Este es el Preventorio de Guadarrama:

Preventorio de Guadarrama

Mis experiencias en el Preventorio de Guadarrama.

Por María del Carmen Zapata Carillo.
Preventorio de Guadarrama
Yo estuve en Guadarrama en Febrero del 62, lo primero que recuerdo, nada mas llegar es que nos pusieron un producto en la cabeza para despiojarnos. No importaba si tenias piojos o no, nos lo ponian a todas  y teníamos que llevar el pelo muy corto. Nos liaban una toalla a la cabeza y así teniamos que estar varias horas. Para mi que tengo psoriasis y la piel muy sensible, era una verdadera tortura, porque aquello picaba una barbaridad. Si se te ocurria rascarte te pegaban un buen sopapo aquellas señoritas de la falange tan agradables.
Nos hacían ir a misa todos los días en ayunas, yo me mareaba siempre, por el olor de las velas y el incienso. Me sacaban casi a rastras y me sentaban en un banco fuera. Y ahí tenía que estar hasta que acababa la misa, con una buena regañina. Encima diciéndome que iba a ir al infierno, como si fuera culpa mía que me mareara.

Maltrato a las niñas

Las comidas eran verdaderas torturas, puesto que siempre habia alguna niña que vomitaba y la hacian comerse sus vómitos.
Teniamos que dormir la siesta todos los días, varias horas obligatoriamente. No podias ir al servicio, aunque no pudieras aguantar. Cuando alguna niña no podía aguantar mas y
se ponia a llorar venia la cuidadora a darle una bofetada. No podias hablar y casi ni moverte si no bofetada al canto. Los castigos físicos eran muy habituales.
Nos castigaban a menudo por cualquier cosa. Uno de los castigos consistia en tenernos a todas dando vueltas jugando al corro durante horas y horas. Muchas niñas se caían mareadas. Recuerdo mucha crueldad.
Nos duchaban una vez a la semana, nos ponian a todas desnudas en un pasillo muertas de frio hasta que llegabamos a las duchas. La mayoría de las veces el agua estaba fría, aquello recuerda bastante al holocausto judío. Nos trataban mal, con brusquedad y mucha violencia.
No recuerdo que nos enseñaran nada practico. A mi me tuvieron los tres meses que duraba aquello, haciendo lazadas, debo decir que no puse mucho empeño en aprender esa tontería, pues aun me salen mal.
La correspondencia con nuestras familias era leida por ellas y si decías en las cartas algo que no les gustaba, la rompian. Te hacían escribir otra, que ellas mismas te dictaban. Si te enviaban un paquete te lo quitaban y las cartas que recibías, eran leídas por ellas. No se respetaba a las niñas, ni las familias, ni la privacidad.
Nos daban muy poca agua, aún hoy no entiendo el porque. Nos ponían cantidad de inyecciones, sin saber qué eran ni para qué nos podían tratar. Siempre ha sido para mi una causa de sospecha, por que no estábamos enfermas, también nos daban cantidad de medicación.

Fachada del régimen

Cuando una vez al mes venian nuestros familiares a vernos, todo cambiaba. Nos daban vestidos nuevos, (en la foto con mis hermanas, mi tía, mi hermano y mi madre) la rebequita de algodon era cambiada por una chaqueta de fieltro y las cuidadoras eran simpatiquisimas. Pero cuando se iban las visitas, te lo quitaban todo y volvia a ser lo de antes.

Preventorio de Guadarrama

Pasabamos mucho frío, pues solo nos daban una rebeca de algodón. Mientras las teóricas cuidadoras llevaban unas grandes capas. Se puede ver en esta foto como ellas, detrás de mi, si llevaban ropa de abrigo, mientras a nosotras no nos daban nada.

Vivíamos con mucho miedo por que si hacías algo mal te ridiculizaban. Las mismas cuidadoras te hacían ponerte delante de todas y te insultaban y ridiculizaban por cosas como orinarte en la cama, cuando no nos dejaban ir al baño.

Preventorio de Guadarrama

Nuestros padres nos mandaban alli pensando que era bueno para nosotros. Alli te metían tanto miedo, que no les contabamos nada al volver. Era un estado de terror lo que vivíamos allí, siempre castigadas, nos pegaban muchísimo, nos alimentaban mal y no tenía ninguna utilidad.

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