Reciclado en Finlandia

La entrada del Blog de hoy se la quiero dedicar a Rocio que comparte con nosotros ese compromiso por el reciclado casi fanático. Cuando estuvimos Javi y yo la otra vez en Helsinki varias veces comimos en McDonalds, no es que sea un fan, pero a vece estas viendo cosas y es la solución más rápida o más barata. Pero recuerdo la primera vez que fuimos, terminamos de comer y vamos a vaciar la bandeja cuando vemos que no hay una gran cubo, como aquí, para echarlo, sino una multitud de cubos pequeñitos, empezamos a mirar y allí, donde la cultura del reciclado está tan desarrollada, se recicla todo y se da ya clasificado desde el origen, así que tuvimos que dejar la bandeja y empezar cosa por cosa, por ejemplo, el cacharrito de plástico de la salsa barbacoa, había que limpiar los restos de salsa con la servilleta, la servilleta iba a un sitio de orgánico, junto con los restos de comida que te hubiesen quedado, el cacharrito de plástico a otro con las pajitas y las tapas de los vasos y tenías que quitar la tapa metálica de la salsa y echarla a otro sitio ¡Había un cubo sólo para las tapas de las salsas! Todo lo del plato tenía su sitio, los vasos a un lado, las cajas de las hamburguesas y las de las patatas a otro… todo colocado, cada cosa por su sitio. Y todo el mundo lo hacía, no veías a nadie que dejase la bandeja en la mesa con las cosas al irse o que lo echase todo a un mismo sitio. Me pareció algo genial, pero requiere de un civismo increible.

Esta vez me he llevado otra sorpresa en este tema. Yo recuerdo cuando éramos pequeños que llevabas las botellas de cristal vacías al supermercado y te daban algo por los “cascos“, pero es algo que desapareció hace años. Estando en Porvoo Javi y yo dejamos a mis padres en la parte antigua y fuimos a un supermecado, por que me quería traer a Madrid salchichas, que están riquísimas. Cuando estábamos en el supermercado vi que casi todo el mundo llegaba con una bolsa llena de latas y botellas y hacían cola delante de esta máquina de la foto, me quedé un rato remoloneando alrededor para ver como funcionaba. Vas metiendo todas las latas de bebidas y las botellas de plástico o cristal, la máquina les da la vuelta y lee el código de barras, de modo que cada cosa tiene un precio, por ejemplo, por cada lata daban 15 céntimos y por las botellas de plástico 40 céntimos. Al terminar te daba un ticket para canjear en caja.

En realidad nuestro sistema es mejor por que reciclamos sin que nos paguen, pero la verdad es que si esto se hiciese aquí se reciclaría muchísimo más, estoy seguro que se recupera practicamente todo así. Es una manera de ahorrar y además contribuir con el medio ambiente. Además ya llevas la bolsa de la compra y no necesitas bolsas de plástico, que en Finladia no son gratis con la compra, se pagan.

Pero la cosa no terminar aquí, lo que vi es que una parte de la gente, como la mitad, no se llevaba el ticket sino que los echaba a unas urnas que había al lado de la máquina (las que se ven transparentes a la izquierda de la cabeza del chico en la foto). Esperé a que no hubiese nadie y fui a cotillear qué era y me quedé alucinado, son ONGs de la ciudad, cualquier asociación sin ánimo de lucro pueden pedir que les den una urna y así la gente dona el dinero que gana con el reciclado a la ONG que quiere.

Yo de mayor quiero ser finlandés….

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5 Opiniones

  1. Anónimo
  2. Dinky

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