Samoa

Si el paraíso existe, se tiene que parecer a esto, a Samoa la llaman la «Isla del Tesoro» y se merece tal nombre. Se parece mucho a la otra Samoa, el idioma es el mismo y el paisaje también  esas montañas inmensas y ese verde omnipresente. Banderas de Samoa e Información sobre Samoa.

Pero la gente es un poco distinta, no tienen el tamaño de los otros, no son tan negros, pero visten con la misma falda, también son super cariñosos. Las casas son similares en estructura, una casa con paredes, otra sin paredes y las tumbas en la puerta; pero aquí se ven mas casas de ladrillo y menos tumbas, hemos visto pequeños cementerios en las iglesias, estarán aquí perdiendo la costumbre esa, eso si, he visto algo que me ha sorprendido, sobre unas tumbas en una casa habían puesto unos cojines y estaban tumbados sobre las lapidas. Como ellos viven desde siempre con las tumbas en casa, no les parecerá nada raro, por nuestra cultura, las tumbas nos inspiran más respeto, pero es curioso ver lo distintos que somos unos humanos de otros. Aquí si hay más ciudad, no es nuestro concepto urbano, pero en la parte del puerto si que hay algún edificio (dos plantas, Waw!) y las casas están mas juntas, pero poco más. Tienes que pensar en esto como en el puro tercer mundo, aqui las carreteras no tienen señalización y ni que decir que no hay ningún tipo de alumbrado, no hay televisión, no hay ni váteres en las casas, las calles están llenas de animales sueltos (cerdos, pollos y perros por todos lados).

Cuando hablo de paraíso  hablo del paisaje, de la naturaleza y de la bondad de esta gente, pero luego es un sitio extremo para vivir, el calor que hemos pasado hoy es inimaginable en España, la gente se pasa todo el día durmiendo en esos pequeños techados en la calle. Son pobres, pero esto está lleno de iglesias, como en la otra Samoa, son muy religiosos, aunque me ha dado la sensación de ser menos «de puertas afuera» que ayer, estas son más sencillas.

Nuestra excursión de hoy ha sido un día en la mejor playa de Samoa, hemos tenido que recorrer la isla entera, porque está justo al otro lado de donde ha amarrado el barco. Hemos parado para ver una catarata muy chula, que son las fotos que ves y ves el verde del paisaje ¡Esto es precioso! La playa increíble  insisto, échale un ojo a las fotos, de arena blanca (hemos pasado con el bus por algunas de arena negra) con palmeras.

Al llegar nos estaban esperando en un chiringuito pequeñin, que era donde íbamos a comer, nos acomodamos en las cabañillas esas que ves en las fotos, donde duermen los samoanos, nos dieron unos cocos con agujeros para bebernos la leche y nos dimos un paseo, me he echado hoy protector solar 30 y 45, pues aún así me he quemado, el sol aquí es brutal. Luego la comida, lo mismo de ayer, comida samoana, aquí todo es hecho en casa y mano, nada de productos manufacturados, ensaladas, verduras raras, pollo y cerdo hecho como te conté ayer, envuelto en hoja de plátano verde y metido en las brasas.

La presencia fea fea… pero nada, nos hemos llenado los platos y a comer, yo ensaladas y pan, hoy no estaba muy tragón, mientras comíamos se ha acercado un perrito y Javi, que se me ha vuelto de lo mas tierno con los animales, le ha terminado dando su comida, por que él si tenía carne y el perrito todo feliz. Estaba esperando a que Javi terminase cuando ha sacado la «mamma» (es que nos atendían allí en la playa una familia de samoanos con la comida, no era ni un bar ni nada así  tres tablas y la comida en fuentes hechas con hojas de plátano  más rústico y tengo que cazar yo al pollo para comer) el plato que me encantó ayer, cuando le he dicho que me encantaba eso se ha puesto más feliz la mujer (la mayoría de la gente comían muy poco, se notaba que nos da grima comer así) y me he terminado comiendo cuatro raciones, me salía ya por las orejas.

Tendrías que ver el plato. No puede tener peor pinta, es una masa blanca muy lechosa mezclada con hojas de planta, ni espinacas ni nada, me ha dicho que se llama algo como «Hulukululu», se hace triturando la carne del coco, mezclándolo con leche de coco verde y luego esa masa se enrolla dentro de las hojas de la planta esta, que es una planta que crece allí silvestre, nada cultivado, luego los rollos se ponen mezclados con más masa de coco con leche, como una lasaña en la forma, se envuelve en hoja de plátano y bajo las brasas a macerar y es….mmmmmmmm increíblemente bueno, además un sabor rarísimo claro, Javi ha insistido en ni tocarlo.

Después de comer al baño, que agua más transparente, veías el fondo a la perfección aunque el agua te cubriese, el agua más limpia que haya visto. Esto está todo cubierto de corales, toda la playa llena y en el agua llegan hasta la misma arena, que eso tampoco lo había visto yo antes, los arrecifes están alejados, pero aquí pasa una cosa curiosa, las olas rompen como a 100 metros de la playa, y luego es una superficie recta todo el tiempo, casi ni cubre por mucho que andes, es una playa muy cómoda al no tener olas, y claro los corales han proliferado tanto, son preciosos, ves unas estructuras en el agua blancas o marrones con las puntas azules que son una preciosidad y miiiiiiiles de peces, peces de colores azules, amarillos, rojos, naranjas… Después del baño me metí en la cabañilla esa y como buen samoano me di un siestón, mientras Javi más mediterraneo se la echó en la toalla en la arena, pero bien que hemos dormido. Más tarde le pedimos a un matrimonio que hemos conocido hoy, muy majos, holandeses, que nos dejasen sus gafas y tubos de buceo y nos hemos ido a hacer snorkeling… cada tres metros gritábamos llamándonos el uno al otro, esto es el paraíso del buceo, estrellas de mar enormes azules, pero un azul intenso, casi fosforito, los peces, los corales, sobre todo yo nunca había visto tantos corales, tenias que ir nadando con todo el cuidado del mundo para no dañarlos porque esta todo lleno, hemos visto toda clase de peces, unos erizos con las púas de mas de una cuarta de largas, estábamos los dos alucinando, ha sido interesantísimo. Al despedirnos de la familia samoana, allí a besos y abrazos, que gente más estupenda de verdad.

A la vuelta, no se si se verá muy claro en la foto, me he dado cuenta de como tienden aquí la ropa, la ponen en el suelo, hay una zona con piedras en el jardín y ponen la ropa encima. Imagino que será más rápido que se seque sobre una piedra caliente, que expuesto al aire en un sitio donde hay tantísima humedad, ¿no?

En fin, dudas filosófico caseras aparte, las Samoas han sido lo más auténtico del viaje, me llevo la sensación de haber visto algo de verdad, algo tan distinto a mi mundo que aún no me lo creo.

Citando a Mafalda diré que esto es tan bonito que el ser humano se va a ver en dificultades para 

estropearlo.

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